Convocatoria para el Coloquio "Clorinda Matto y Mercedes Cabello, y su visión crítica sobre el Perú".

lunes 27 de julio de 2009

El Programa de Estudios de Género de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Diploma de Estudios de Género de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Universidad Ruiz de Montoya; Universidad Nacional Federico Villarreal; Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán y el Movimiento Manuela Ramos convocan para este 11 y 12 de Noviembre de 2009 al Coloquio "Clorinda Matto y Mercedes Cabello, y su visión crítica sobre el Perú".

En octubre de 2009 se cumplen 100 años de la muerte de estas dos escritoras peruanas. Pensamos que la relevancia de sus obras y de sus ideas merece una reunión de personas interesadas en presentar sus reflexiones a propósito de sus contribuciones en diferentes campos.

Las organizadores coinciden en que la producción escrita de estas mujeres vanguardistas había sido un esfuerzo singular y poco reconocido para pensar los conflictos y las tensiones que nos aquejan como comunidades históricas; y que los malestares que estas mujeres tuvieron la lucidez de señalar, estaban vivos, por lo que sus pensamientos podían seguir inspirando tanto agendas políticas como académicas y, sobre todo, el diálogo entre ambas. Por estas razones confluirán feministas, intelectuales y activistas, escritoras de distintas instituciones que sentimos que la reflexión sobre las obras y el recuerdo de estas mujeres bien podía ser una ocasión para replantear algunas de nuestras preocupaciones analíticas, culturales, ideológicas.

La comisión organizadora la integran María Emma Mannarelli, Margarita Zegarra, Fanni Muñoz, Gaby Cevasco, Rocío Silva Santisteban, Victoria Villanueva, Doris Moromisato y Francesca Denegri.

Las reflexiones en el Coloquio se centrarán sobre la visión crítica desarrollada por Mercedes Cabello y Clorinda Matto en torno a los siguientes temas:
I.- Visión crítica del ejercicio del poder.

II.- Reforma de la educación de la mujer.

III.- La Iglesia desde una visión secularizadora.

IV.- Los indígenas y la nación.

V.- Representaciones del poder masculino.

VI.- Escritura, novela y batallas con la prensa.

VII.- Matrimonio y familia.

VIII.- Higiene, salud y cuerpo.


Eventualmente se aceptarán ponencias que pueden no estar explícitamente vinculadas a las escritoras en mención, pero que aportan en la comprensión de su época y de sus intereses.

Las propuestas de ponencias (título y resumen de unas diez líneas, formato Word) serán enviadas con un breve curriculum vitae y afiliación institucional del/la ponente, a los correos de María Emma Mannarelli (mannarelli@terra.com.pe), Margarita Zegarra (mzegarraf@yahoo.es) y Fanni Muñoz (famunoz@pucp.edu.pe) hasta el 30 de agosto. Se notificará de la aceptación de los resúmenes el 15 de setiembre.

La presentación de la ponencia no deberá pasar de los 20 minutos.

Para ser considerada su publicación, las/os participantes deberán enviar, antes del 30 de enero, un archivo en Word de su trabajo, acorde con las normas editoriales internacionales, cuya extensión no deberá ser mayor a las 20 páginas a doble espacio.

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Seminario Internacional: Memoria, Género y Etnicidad en los Andes

jueves 23 de julio de 2009

Del 03 al 06, con ocasión del VI aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, el Centro de Estudios Históricos Regionales de Ayacucho, está realizando en esta ciudad, el Seminario Internacional: "Memoria, Género y Etnicidad en los Andes", que congregará a activistas, jóvenes investigadores y destacados expositores nacionales y extranjeros. El Seminario buscará discutir los nuevos estudios sobre memoria y violencia desde una perspectiva comparada, así como incorporar en su análisis los ejes de género y etnicidad; para de esta manera repensar y aproximarnos mejor a los factores que influyeron considerablemente la base de la violencia política en el Perú y Latinoamérica. Con el desarrollo de esta actividad en Ayacucho, región emblemática del conflicto armado interno, queremos contribuir al debate académico, valoración y respeto a los principios democráticos y a la diversidad cultural.

Para lograr dichos objetivos, el evento se organiza de la siguiente manera:

La primera, de tres sesiones-taller, donde se discutirán aspectos teóricos y metodológicos, y tendrán como público a docentes y estudiantes; la segunda, consiste en realizar reuniones dirigidas a un público más amplio, donde se discutirán estas nuevas perspectivas bajo la modalidad de conferencias y ponencias.

Informes e inscripciones: cehraperu@gmail.com, roberthist@hotmail.com, martinadolfo@hotmail.com 066-966689579 / 01-993679799.


Esperamos contar con su participación,

Cordialmente,

Roberto Ayala Huaytalla
Coordinador
Centro de Estudios Históricos Regionales de Ayacucho

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XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la PUCP - Ampliación de Convocatoria

sábado 18 de julio de 2009

La comisión organizadora del XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la PUCP desea anunciar la prórroga del cierre de la convocatoria para todos aquellos interesados en participar como ponentes en el coloquio. Inicialmente, se había programado que culminara el viernes 17 de agosto; sin embargo, por decisión de la comisión organizadora, la nueva fecha que se ha establecido es el lunes 4 de setiembre.

Adicionalmente, deseamos comunicar que, debido a un error involuntario en la difusión de la convocatoria, estuvo circulando la dirección coloquiodehistoria@pucp.edu.pe como correo de contacto. Dado que no se pudo subsanar dicho error por otros medios, queremos comunicar que la dirección a través de la cual se pueden comunicar con nosotros es coloquiohistoria@pucp.edu.pe

Ofrecemos sinceras disculpas por los inconvenientes que dicho impase pudo haber causado. Reiteramos, además, nuestro deseo de poder contar con la participación toda de la comunidad estudiantil peruana y extranjera.

Atentamente,

La comisión organizadora
XIX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia

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Museo de la Nación. Reclamo ciudadano.

jueves 9 de julio de 2009

Virgilio Freddy Cabanillas

El museo es la institución educacional democrática por excelencia; es el medio más eficaz para vulgarizar las enseñanzas de la historia. Si tenemos conciencia de nuestros deberes para con el destino de la patria, estamos obligados a trabajar empeñosamente en la magna labor de educar al pueblo, despertando el espíritu solidario de grupo, y forjando así la conciencia nacional (Julio C. Tello).

En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los
nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes
gobiernan digan o hagan tonterías (Mario Vargas Llosa).


Han pasado varios meses desde la realización de las importantes cumbres económicas denominadas ALC-UE y APEC. Desde entonces, hemos visitado muchas veces el Museo de la Nación y todavía no podemos ver la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, que durante tantos años ha caracterizado a esta institución. Cierto que hay un valioso programa de exposiciones temporales, pero el vacío que ha dejado la mencionada muestra permanente es enorme.

El Estado tiene una gran deuda con la cultura, ya que nunca construyó la infraestructura adecuada para el museo nacional en la capital del país. El Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Pueblo Libre) posee un local con salas y depósitos vetustos, apropiados para los tiempos heroicos de Tello, pero con muchas limitaciones para una museografía moderna. Los espacios son tan cortos, que culturas tan importantes como Vicús y Recuay se reducen a algunas vitrinas en los pasadizos.
La sala del Formativo es pequeña y estrecha, insuficiente para mostrar -y explicar- los procesos ocurridos en un período tan decisivo. No hay sitio para incorporar los nuevos conocimientos que la Arqueología, la Antropología y la Etnohistoria brindan sobre las sociedades andinas. Esas limitaciones deben ser una tortura permanente para el excelente personal que trabaja en las instalaciones del MNAAHP.

Durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde se elaboró el proyecto de un nuevo local para el Museo de Arqueología y Antropología. Pero los interminables debates de los expertos dificultaron su realización. Al final, llegó el primer gobierno de Alan García y se canceló la construcción. A cambio de eso, el gobierno destinó el local del Banco de la Nación -antes Ministerio de Pesquería- para sede del denominado Museo de la Nación. El local era de horrible arquitectura, pero sus enormes espacios y muros indestructibles brindaban muchas posibilidades para mostrar y proteger el Patrimonio nacional. Mucho debieron sufrir los arquitectos y museógrafos, pero al final el resultado fue interesante. El proyecto de construcción de un local moderno para el museo nacional se había frustrado, pero al menos quedaba el premio consuelo del Museo de la Nación.

Para todos fue una grata impresión visitar el nuevo museo allá por 1990. Amplias salas de exhibición y numerosos recursos museográficos recreaban importantes aspectos de la cultura nacional. Obviamente faltaban muchas cosas, pero se había dado un gran paso.

Recordamos cuatro grandes muestras: Circuito expositivo prehispánico, Continuidad cultural, Historia del vestido peruano y una exposición de arte peruano contemporáneo (150 pintores y 50 escultores). Las dos primeras quedaron como exhibiciones permanentes y las otras dos fueron reemplazadas. Posteriormente se implementó una muestra permanente para niños.

Los amplios espacios del nuevo museo permitieron la realización de notables muestras internacionales, como por ejemplo: Imágenes de la India, Imágenes de Filipinas y China, 5000 años de civilización.

Sin duda la muestra sobre el Antiguo Perú era la más visitada por el público. Además de las piezas exhibidas, todos extrañamos las maquetas y dioramas: la aldea de La Paloma, la galería del Lanzón Monolítico, los relieves policromados de Moxeque, el farallón de Poro Poro, los geoglifos de Nasca, la tumba del Señor de Sipán, los murales policromados del Horizonte Medio, la reconstrucción de una tumba Chancay, las espectaculares maquetas del Cusco incaico y de Machupicchu, etc. Arte en el Antiguo Perú -un libro publicado en 1994- es el testimonio de la gran exposición que hoy extrañamos.

Por supuesto que la adaptación del edificio a museo trajo dificultades. Siempre hubo problemas para orientarse en el enorme local. Muchos visitantes recorrían todo el período pre-inca, pero al terminar con el Intermedio Tardío (Reinos y Señoríos) no se daban cuenta que era necesario continuar por un puente hacia la Sala Inca; bastante confundidos regresaban sobre sus pasos y volvían al primer piso a pie, en un alucinante recorrido al revés. Otros jamás descubrían la entrada a la gran exposición de arte tradicional y popular (Continuidad cultural). Un serio problema de señalizaciones. Por otro lado, esta sensación de rutas confusas y elementos desarticulados era fiel reflejo de nuestra realidad; hasta en eso el museo hacía honor a su nombre.

Recordamos también algunas remodelaciones o reestructuraciones desafortunadas. Nos referimos a la que se hizo en la Sala Inca. La exhibición no era perfecta -nada lo es-, pero la remodelación fue más bien un atentado. Se achicó el espacio, el “diálogo” entre los elementos museográficos se empobreció, una sensación de desorden invadió a la muestra. Incluso retiraron la excelente maqueta de Machupicchu. Sólo en el Perú se puede hacer una intervención para malograr lo que es aceptable. Cambios para retroceder.

Pero lo peor ha ocurrido recientemente. Hay rumores que deberían ser aclarados. En el ambiente de los museos se comenta que la exposición permanente fue desarmada para utilizar los espacios en las cumbres. Y esa es la sensación que uno tiene al mirar la zona donde estaban los orígenes de la cultura andina, el Arcaico y el Formativo. Nadie niega la trascendencia de dichos eventos, pero sólo un país bárbaro desarmaría la principal muestra permanente de su museo nacional para realizar actividades ajenas al museo. No nos imaginamos una situación similar en ningún país latinoamericano. Desafortunadamente, en nuestro país hay autoridades capaces de eso. Hace poco un ministro dijo que el Perú no necesita museos. El señor demostró su indigencia intelectual pero aún sigue de ministro.

La ausencia de la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, no ha podido ser llenada por las muestras denominadas Tradición y diversidad en el arte peruano y Unidad en la diversidad: Aproximaciones temáticas a la historia peruana. En ambos casos se trata de piezas excepcionales, pero sin un acompañamiento adecuado de recursos museográficos. La mayor parte de los bienes exhibidos ni siquiera tiene pie de objeto. Dos muestras insuficientes y desconcertantes para los que sabemos lo que era el Museo de la Nación. Hay que agregar que actualmente tampoco hay acceso a la Sala de los Tesoros (bóveda).

Los amplios espacios de esta institución han sido una esperanza para el público visitante de museos. Todos sabemos que las investigaciones arqueológicas del futuro obligarán a ampliar los contenidos del Antiguo Perú. Además, en algún momento se tendrá que hacer salas permanentes dedicadas a los períodos virreinal y republicano. Y por supuesto, hay que ir preparando áreas dedicadas a las sociedades amazónicas. Ahora más que nunca.

Ya sabemos que el MNAAHP no tiene posibilidades de ampliación. Por eso reclamamos que los espacios del Museo de la Nación sean principalmente para las áreas de exhibición, depósitos e investigación. Hay la sensación de que en los últimos años han aumentado las áreas de oficinas. Nosotros reclamamos que los primeros pisos deben estar reservados para las actuales y futuras exposiciones. No se puede castigar al público condenándolo a subir por los ascensores a los pisos superiores, por eso es necesario enviar las oficinas a los pisos altos. Por ejemplo, cuando se construya el Museo de la Memoria culminará la muestra Yuyanapaq que se encuentra en el sexto piso. Ahí se puede crear espacios para oficinas, pero por favor reserven los pisos bajos para salas de exposición.

A propósito, las autoridades trasladaron al museo algunas áreas del Ministerio de Educación. Esto ya es el colmo, una prueba palpable de que los políticos no tienen ningún respeto por la cultura. Esperamos que los intelectuales y científicos del Museo de la Nación hagan escuchar su voz de protesta ante esta invasión; un trabajador del Patrimonio del país no puede ser comparsa de políticos jumentos.
Una perla más sobre la intromisión política que afecta -en vez de proteger- a los bienes culturales. Recordemos que hace poco se exhibieron en Palacio de Gobierno quince mantos paracas recientemente restaurados. Lo escandaloso era que varios de los textiles estaban ubicados al lado de las ventanas. Las delgadas cortinas blancas no impedían a la luz solar descargar sus efectos nocivos sobre los mantos. El desatino fue resuelto varios días después de la inauguración. ¿A quién se le ocurrió llevar los mantos a Palacio sin tomar las precauciones necesarias? ¿El responsable ha sido sancionado?

Pensando en exposiciones futuras queremos comentar un asunto que nos parece pertinente. En Lima hay obras maestras de la historia del arte peruano que se encuentran inexplicablemente lejos del alcance del público. Piezas que ningún país mantendría guardadas, por el contrario las mostraría con orgullo a propios y extraños. Por ejemplo, el MNAAHP posee un tumi de la cultura Lambayeque que se salvó del robo de 1981. Creemos que es el tumi más importante -después del que fue destruido a consecuencia del mencionado atentado- y sin embargo permanece guardado bajo estrictas medidas de seguridad. Sugerimos llevarlo al Museo de la Nación, no faltará alguna empresa que quiera donar una vitrina blindada para una pieza símbolo del Perú.

Otro caso es el famoso pelícano de plata del Convento de Nuestra Señora del Prado. Esta joya máxima de la metalurgia virreinal debe ser el centro de una futura sala dedicada a ese período en el Museo de la Nación. Hoy permanece segura en la bóveda de un banco, pero es urgente exhibirla en el museo. Lo mismo pasa con la escultura de Baltazar Gavilán, el Arquero de la muerte. Hoy se conserva en el convento de San Agustín, pero un día deberá disparar sus saetas contra la vanidad humana en el Museo de la Nación.

Lo mismo se puede decir de la serie de santos fundadores de órdenes religiosas del taller de Zurbarán. Todos sabemos que está temerariamente guardada en el convento de la Buena Muerte, en Barrios Altos. Estamos seguros que si mañana asaltan la casa de los venerables padres camilos, se perderán estos buenos ejemplares de la pintura barroca y nos vamos a lamentar inútilmente. Sin duda estarán más seguros en el Museo de la Nación. Debemos estar locos los peruanos para tener guardadas estas maravillas. Confiamos en que las Agustinas Hijas del Santísimo Salvador, los padres agustinos y los padres camilos prestarán con agrado sus bienes, sabiendo que van a un lugar donde se les brindará seguridad y conservación.

Hay que agregar que algunas instituciones estatales pueden derivar piezas importantes al Museo de la Nación. En Palacio de Gobierno hay obras de diversos artistas peruanos, al menos una parte podría ir al museo, donde tendría mayor utilidad. Una pintura notable de Francisco Laso, La Justicia pertenece a la Corte Suprema, también tendría que ir al museo. Habría que bucear en otras instituciones públicas y trasladar los bienes culturales a los museos correspondientes.
Por su parte, la Municipalidad de Lima posee una de las más completas colecciones de pintura peruana (siglos XIX y XX). Una parte de este acervo se muestra en su pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que felicitamos. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas absurdamente en oficinas casi inaccesibles. La verdad es que el municipio podría tener un interesante museo de arte o en todo caso, debería prestar piezas al Museo de la Nación. De esta manera las ponemos al alcance de todos y vamos enriqueciendo las muestras permanentes que debe tener un museo nacional. Creemos que el criterio es llevar las cosas al lugar más apropiado: donde estén más seguras, donde sean más útiles y donde la gente las pueda ver.

En ese sentido, hace poco vimos en Palacio de Gobierno una pequeña escultura de E. Vaumetti, La cuadriga caída. En realidad pasa desapercibida. Más conveniente sería enviarla al Museo de Arte Italiano. Además, tenemos entendido que en Palacio hay algunas pinturas de autores italianos, ¿no sería mejor el traslado al museo mencionado? Pongamos cada cosa en su lugar.

Otro caso especial -con el riesgo de salirnos un poco del tema- es la colección de réplicas de esculturas clásicas de la Escuela de Bellas Artes. Se trata de una donación de Rafael Larco: obras griegas, romanas y renacentistas (1935). Este valioso acervo ha corrido la misma suerte de la deteriorada Escuela de Bellas Artes. Las esculturas están rasguñadas, pintarrajeadas y en algunos casos mutiladas; por ejemplo, uno de los hijos de Laocoonte ha perdido la cabeza. La ubicación de las estatuas entre las galerías y bajo los arcos de los claustros, no permite apreciarlas, además que las expone constantemente a daños. Creemos que luego de restaurar el conjunto hay que replantear su ubicación. Tal vez el Estado debería comprar alguna de las casonas del Centro Histórico y luego de recuperarla entregarla a la Escuela de Bellas Artes para que funcione ahí un museo de escultura clásica. O en todo caso, hacer una exposición permanente en el Museo de la Nación, así aprovechamos sus grandes espacios antes que se sigan llenando de oficinas.

Una vez más insistimos, hay que preservar los espacios del museo para el futuro. Hay importantes colecciones privadas que en algún momento podrían pasar al Estado. Necesitamos museos públicos prestigiosos, para que los coleccionistas se animen a legar sus tesoros en manos del Estado. Es necesario evitar la dispersión de las colecciones, como tantas veces ha ocurrido. Por ejemplo, se supone que las autoridades ya han previsto el lugar que acogerá a la colección Poli, cuando el polémico dueño pase a mejor vida. Esas piezas tienen que ser rescatadas, tarde o temprano. Sin duda, el Museo de la Nación será el lugar apropiado.

Otro aspecto que debemos anotar es la presencia del museo en Internet. Es una vergüenza que el Museo de la Nación no tenga su propio espacio en la Web. Cierto que hay información en la página del INC (
http://inc.perucultural.org.pe/), pero no es suficiente. Todo museo que se respete aprovecha al máximo este recurso moderno, basta ver las experiencias realizadas por el Museo Chileno de Arte Precolombino (http://www.precolombino.cl/), el Museo del Oro del Banco de la República de Colombia (http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm), el Museo del Templo Mayor (http://www.templomayor.inah.gob.mx/), el Museo Nacional de Antropología de México (http://www.mna.inah.gob.mx/), o el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil (http://www.museomaac.com/). Incluso la pequeña información que brinda la página del INC es antigua. Ahí se lee que el museo tiene una exposición permanente con el siguiente recorrido:
SALA 1: De la recolección a la agricultura.
SALA 2: Los orígenes de la Civilización Andina.
SALA 3: Los Desarrollos Regionales.
SALA 4: Interacción Multirregional.
SALA 5: Reinos y Señoríos.
SALA 6: El Tahuantinsuyo.

Esta información nos brinda una esperanza, sólo puede significar que piensan reponer la muestra permanente. En ese caso, es necesario indicar que el museo está pasando por procesos de remodelación, no es justo que un visitante lea una cosa en Internet y llegue al museo para decepcionarse. El público merece respeto.

La tarea urgente es presentar exposiciones permanentes que expliquen el derrotero de la cultura nacional en todas sus vertientes. Claro que el Antiguo Perú debe tener un lugar especial, no porque sea continuar con la “tendencia perniciosa de mostrar al Perú como un gran complejo arqueológico” que “difícilmente puede representar al Perú como Nación”, -así se expresó alguna vez un funcionario del museo-, sino porque ese es el acervo más importante que posee dicha institución. Entender la Cultura Andina en su etapa de autonomía es la base para la comprensión de lo que pasó después y lo que somos hoy.

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AUSENCIA. Enrique Congrains

miércoles 8 de julio de 2009

Enrique Congrains Martín, uno de los más reveladores escritores del realismo urbano de la generación del 50, falleció el lunes en Cochabamba, Bolivia, a los 77 años. Según informó ayer su hijo Alfredo Congrains, el novelista presentó el domingo problemas respiratorios y fue internado de emergencia en un hospital de la ciudad andina. Su salud se resintió a eso de la 1 p.m., y le sobrevino un paro cardíaco.

Conocido por su carácter complejo y extravagante, el autor de una novela tan cruda como “No una, sino muchas muertes” y de cuentos tan conmovedores como “El niño de junto al cielo”, Congrains Martín (Lima, 1932), desapareció del medio literario local para emprender fuera del país proyectos editoriales ajenos a la literatura.

En declaraciones a la agencia Andina, el escritor chinchano Antonio Gálvez Ronceros lamentó el deceso de su colega y aseguró que el desaparecido narrador “marcó un hito en la literatura peruana”. Recordó que Congrains llamó la atención de los lectores desde su primer libro, “Lima, hora cero” por la fuerza de su prosa.

Los temas de sus primeros libros abordaron la pobreza, la violencia y la promiscuidad de los entornos urbano-marginales. Su novela “No una, sino muchas muertes” fue llevada al cine por Francisco Lombardi con el título de “Maruja en el infierno”, cinta que se convirtió en uno de los primeros éxitos del cine peruano a inicio de los años ochenta.

Tras décadas sin publicar ficción, el escritor limeño sorprendió a sus lectores al regresar al país el año pasado para presentar las novelas “El narrador de historias”, ubicada temporalmente en la Lima del 2075, y “999 palabras para el planeta Tierra”, curiosas incursiones en un género inédito para su trayectoria: la ciencia ficción.

Fuente: El Comercio, miércoles 8 de julio del 2009

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