Comentario ante el Comunicado del AHIRSA sobre el Colegio de Historiadores del Perú

jueves 30 de abril de 2009

Hoy, en el blog de El Reportero de la Historia, se ha colgado el Comunicado del AHIRSA sobre las opiniones que se han dado en estos días acerca de su proyecto de Ley. Sería largo replicar punto por punto las ideas vertidas en este comunicado, sólo me limitaré a comentar algunas cosas que llamaron mi atención. En el transcurso de los días tendremos el pronunciamiento de los colegas del Centro de Estudios Histórico Regionales de Ayacucho sobre esta propuesta.

Según el artículo 3º del Proyecto de Ley dice: "Para ser miembro del Colegio de Historiadores del Perú se requiere haber obtenido el título profesional de Licenciado en Historia, expedido por las universidades del país o revalidado, conforme a Ley, si el título ha sido otorgado por una universidad extranjera"

La verdad esto parece un chiste. No quiero ir a lo personal, pero el comunicado del AHIRSA demuestra su deseo de ser ellos los que dirijan el derrotero de la Historia en el Perú o no saben lo que quieren. Lo curioso, anecdótico, chistoso o cualquier otro término es que en el punto 8 de este comunicado la Comisión Pro Colegio Profesional de Historiadores - AHIRSA propone a Heraclio Bonilla como posible primer Decano del Colegio de Historiadores. Pero Bonilla no puede ser compañeros del AHIRSA Decano de nuestro Colegio porque es un "intruso", el estudió Antropología en la UNMSM, nunca sacó una licenciatura en Historia. Entonces, ¿en que quedamos? Un poco más de seriedad.

Hablan de debates y que hablaron con medio mundo a nivel nacional sobre este proyecto, lo dudo, yo escuché de esto en el 2005 y no se hizo ni un conversatorio público al respecto en la UNMSM. Se habla de mayorías, minorías, representatividad...son términos muy relativos. ¿Yo me pregunto, ustedes representan el sentir de TODOS los Historiadores de Arequipa? ¿Y del resto del país?

Se habla de igualdad de privilegios, ¿y ustedes en el proyecto respetan esos conceptos cuando pretenden asignarse sólo para ustedes tres puestos de la Comisión, dejando a la gran mayoría de historiadores, instituciones, estudiantes y universidades del Perú cinco puestos? ¿Cuántas Universidades enseñan Historia en Arequipa?

Ya que critican las pocas oportunidades de desarrollarse como investigadores en provincias ¿Saben lo que pasa en Lima donde hay tres Universidades que enseñan Historia? ¿Saban cuántos alumnos egresan al año en Lima?

Pretenden acbar la Historia oficial venga de donde venga, ¿Qué entienden por Historia Oficial? Ya en un comentario anterior pedí que indiquen quienes eran aquellos intrusos en la Historia espero que puedan contestar a éstas interrogantes.

Compañeros de Historia, sólo queda evitar que esta propuesta siga su curso y se convierta en un verdadero problema para el libre ejercicio de nuestra Profesión.

Atentamente

Víctor Arrambide Cruz
Historiador
UNMSM

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Sucedió. ¿Colegio de Historiadores?

miércoles 29 de abril de 2009

[El día de hoy apareció en el diario La República el comentario del reconocido historiador Antonio Zapata sobre el proyecto de Ley que está próximo a debatirse en el pleno del COngreso sobre el Colegio de Historiadores del Perú. En estos días diversos medios, sobre todo de internet han dado cabida a toda una serie de opiniones, pero esperamos que hayan acciones concretas para impedir que se conforme este Colegio]

Antonio Zapata

El pasado 7 de abril, la Comisión de Educación del Congreso ha aprobado un proyecto de ley para crear el Colegio de Historiadores. Parecería un proceso normal e intrascendente, porque casi todas las profesiones disponen de un colegio que vela por sus intereses. Pero, no es tan simple. Para empezar, no hemos sido consultados. Una rápida encuesta entre algunos colegas da como resultado que nadie ve con buenos ojos la organización de un colegio profesional. ¿Qué significa esta contradicción?

La iniciativa parlamentaria se fundamenta en dos proposiciones, ambas equivocadas. Sostiene la Comisión de Educación que la calidad de la producción histórica se halla en peligro a causa de la intromisión de otros profesionales en nuestros predios. Esa idea no se sostiene. Por el contrario, vivimos la era de los estudios interdisciplinarios. Para entender cualquier proceso social se requiere del concurso de diversos enfoques: el sociológico, antropológico e histórico forman la base de la comprensión en ciencias sociales. Nadie trabaja en solitario y aislado, todo estudio de cierta envergadura requiere del concurso simultáneo de varias disciplinas científicas. Así, al revés de lo planteado por la Comisión de Educación del Congreso, la intromisión de las otras disciplinas enriquece y no empobrece la producción de conocimientos históricos.

Por otro lado, la historia se entromete más que otras disciplinas de ciencias sociales. Como toda materia tiene antecedentes, se halla colegas trabajando en muy variados campos. Encontramos historiadores de la medicina, de la arquitectura, de la vida política, económica, cultural, etc. Entonces, antes que estar soportando una invasión, es obvio que nosotros penetramos en las demás ciencias para escribir su respectiva historia. Por ello, estamos interesados en la libertad del ejercicio histórico. Si nosotros nos cerramos, mañana se cerrarán los demás. Por ejemplo, algún colegio podría obligar a que la historia de la medicina la escriban solamente médicos y se prohíba a historiadores. Es una situación absurda; no deseamos exponernos a ello.

El segundo punto de la moción de la Comisión de Educación es más complicado. Sostiene que el futuro Colegio de Historiadores debe estar integrado por licenciados. Así se hace de este título profesional el eje de la carrera. Ello no es así. Una buena parte de los colegas ha obtenido su bachillerato y luego ha seguido con maestría y doctorado. Para entrar a los posgrados se requiere bachillerato y no licencia. Más adelante, para graduarse de doctor no es necesario haber hecho la licencia. Entre historiadores es un título menor y que poseen solamente algunos colegas. Bien por ellos, pero no les otorga derecho a cerrar las puertas de la profesión.

La licencia en historia carece del peso que posiblemente tiene en otras carreras. Un historiador no es un médico o un abogado, que para ejercer se entiende que sean colegiados. Nosotros no podemos operar a nadie ni meterlo preso. Nuestras interpretaciones del pasado son mucho más inofensivas. Los historiadores empezamos la carrera desde que enseñamos en una universidad o publicamos un libro. Es un oficio libre e invitamos a los demás profesionales a incorporarse, porque hay mucho campo en la historia.

El tema de la licencia debería motivar una seria discusión en la próxima ley universitaria. En el resto del mundo no existe ese título; carece de equivalente. Lo universal es la escala de tres grados académicos: bachiller, máster y doctor. La licencia es un peruanismo que dificulta la acreditación de nuestros académicos con el resto del planeta. Cuando un profesor extranjero quiere enseñar en una universidad nacional, le piden licencia y como no existe en su país, le cierran las puertas. Estamos en desacuerdo. El Pleno del Congreso debe saber que la inmensa mayoría de historiadores preferimos regirnos por la calidad y no por la pertenencia a un colegio de licenciados.

Tenemos el ejemplo de nuestra principal historiadora del Perú antiguo, la doctora María Rostworowski, que es autodidacta, nunca fue alumna universitaria y, sin embargo, es la número uno de nuestra profesión. Valoramos especialmente este tipo de carreras y hemos elegido una especialidad que no requiere el tutelaje de un colegio profesional.

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El Colegio de Historiadores del Perú

martes 28 de abril de 2009

[Alcanzo a ustedes el artículo, de Juan José Pacheco Ibarra, creador de la Agenda Histórica Nº 3, que se publicó a mediados del 2006. Dado que el tema ha vuelto otra vez al ruedo considero estas opiniones aún vigentes. He tratado de buscar el Texto de la propuesta original de los miembros de la AHIRSA pero tanto tiempo ha pasado desde que se presentó ese proyecto, pero apenas lo ubique se lo alcanzaré a ustedes].


Por: Juan José Pacheco I.

Hace unos meses atrás fue presentado por la Asociación de Historiadores de Arequipa un proyecto de ley al Congreso de la República para crear un colegio de historiadores en nuestro país.

Este proyecto ha tenido poca difusión entre los historiadores peruanos, y no se ha realizado un debate a la altura que este tema merece. Parece que un halo de indiferencia rodea a la creación de esta nueva institución. En el Congreso el proyecto quedó pendiente a debate por el gobierno anterior.

Una pregunta que todos habrán de hacer, tanto los autores del proyecto, como aquellos que no le han dado la debida importancia es: ¿por qué es necesario fundar un colegio de historiadores en el Perú?

Esto nos lleva a formular otras interrogantes: ¿cuáles son los fines que tendría esta institución? ¿de qué manera puede ayudar a promover los estudios históricos y favorecer la situación de los historiadores profesionales?

Sin duda hay cuestiones polémicas en una discusión que no se ha iniciado, quedan muchas preguntas que debemos responder a la luz del proceso de institucionalización de los estudios históricos en nuestro país. Antes de tratar el proyecto en mención me parece muy importante hacer primero una pequeña reseña crítica de las instituciones en el Perú.

Una breve historia de las instituciones históricas
La idea de asociar a los estudiosos de la historia en el Perú se inicia en el siglo XIX. He tratado este punto en un artículo sobre la Academia Nacional de la Historia(1), donde se señala que durante el tiempo de José Pardo y Lavalle se buscó fundar una asociación de historiadores con el fin de promover los estudios históricos. Luego de esto veremos el intento del general Manuel Mendiburu para fundar una Academia de la Historia Nacional en 1884, la cuál no tuvo éxito y fue olvidada. Tuvo que llegar el año 1905 para poder fundar el Instituto Histórico del Perú.

Posteriormente aparecerán otras instituciones como la Sociedad Peruana de Historia, la cuál surgió como iniciativa de una generación que con los años serán incluidos como miembros de la Academia Nacional de la Historia.

Además de estas instituciones, que tuvieron un carácter más corporativo, no se observaron otras iniciativas globales para agrupar a los historiadores peruanos.

¿El Colegio de Historiadores del Perú o de Arequipa?
Se propone fundar el Colegio de historiadores en Arequipa. ¿Qué tan factible es esta idea en la práctica?

Nuestra realidad, nos guste o no, nos dice que el 90% de historiadores viven, estudian y trabajan en Lima. Esto es herencia de nuestro centralismo histórico. Centralismo que ha privilegiado a la capital, escribiendo la historia del Perú desde Lima y que ha dejado en un segundo plano a la llamada historia regional.

Pero para propósitos de reunión, coordinación y funcionamiento de esta institución ¿podríamos elegir a una ciudad en la cuál la historiografía está desarrollada a un nivel desigual? que si bien cuenta con una prestigiosa escuela de historia, pero un número escaso de investigadores ¿puede pretender ser sede de esta institución?

Me parece, que Arequipa es una buena elección, ya en el pasado se quiso hacer funcionar algunos organismos estatales en esta ciudad, pero el centralismo siempre ha primado.

En realidad, a pocos historiadores le interesaría ir a Arequipa a inscribirse en un colegio de Historiadores. Y es que en nuestro país donde la capital ha vivido a espaldas de las demás ciudades, se hace necesaria una integración. Muy pocos historiadores de Lima podrían darle importancia a esta nueva institución.

Quizá la solución sería dar una ley para crear los colegios de historiadores por ciudades del Perú, y que una comisión extraordinaria constituida por representantes de estos organismos integren un colegio de historiadores del Perú. De la misma manera, las reuniones no deben depender de la asistencia física de sus miembros, pudiendo estas realizarse incluso a través del internet.

La conformación
Algo que llama la atención en este proyecto es la falta de jerarquías que se ve en el proyecto de ley, que según dice conformaría una comisión integrada por: un representante de las escuelas profesionales de historia en nuestro país, un representante por los estudiantes de historia, un representante de los investigadores, otro de los bachilleres y graduados y tres de la asociación de historiadores de la región sur-Arequipa.

¿Cómo es posible que todas las escuelas de historiadores profesionales tengan solo un representante y una asociación tenga tres?

Si esta nueva institución busca ser representativa hay que respetar las igualdad en la conformación. También son notables algunas ausencias ¿por qué no ha sido incluido un representante de la Academia Nacional de la Historia? ¿Es que acaso la opinión de esta centenaria institución no es importante?

Además de esto quedan otras interrogantes: ¿Cómo se elegirán a los representantes de cada grupo? ¿Cómo se organizará la inscripción de los historiadores?

Esto se puede explicar en la fragmentación que existe entre nuestros historiadores.
Se ha visto que gran parte del surgimiento de la historiografía regional obedece a una demanda de escribir una historia que incluya a la región como espacio histórico-geográfico particular dentro o fuera del espacio nacional.

Tradicionalmente la historiografía ha tenido un carácter centralista que solo incluye a las regiones de forma incidental y general.

Cuando las propuestas surgen de otras ciudades, la huella del olvido se puede ver reflejada en las propuestas que han ido surgiendo en estos años para conformar una institución nacional.

Lima vive a espaldas de las “provincias”, muchos historiadores de la capital no se interesan por hacer historia regional y al escribir la historia del Perú se refieren a otras ciudades de manera muy tangencial. La historia del Perú se escribe desde el contexto limeño centralista.
Para esto es necesario una institución descentralizada. No incluimos como solución a instituciones como la Academia Nacional de la Historia, por ser ésta una sociedad de honor, a la que son admitidos sólo algunos de los historiadores de más amplia trayectoria y de aportes fundamentales a la historiografía peruana. La opinión de esta institución es importante, pero por la naturaleza de esta corporación solo representa a un grupo logrado de historiadores.

Hay un grupo amplio de profesionales que no tienen una asociación que les permita pronunciarse al respecto de su situación.

Una necesidad urgente
La creación de un colegio de historiadores del Perú es una necesidad urgente, la propuesta es bien recibida venga de donde venga, lo que hay que buscar es integrar a la dispersa comunidad de historiadores peruanos para trabajar un proyecto en conjunto, para el diálogo, la discusión y buscar un mejoramiento de las condiciones profesionales de este sector.

Una institución que emita opiniones y pronunciamientos sobre cuestiones importantes para la marcha de Perú actual y que fomente los estudios históricos.

Por esto urge, la fundación de un colegio profesional de historiadores, que integre a los profesionales de esta área sin hacer distinción del lugar de residencia, que acoja a los historiadores de distintas opiniones políticas, teóricas, etc.

Ya existen colegios de arqueólogos y sociólogos. ¿Por qué aún no se ha creado un colegio de historiadores? En parte esta ausencia nos muestra cuál es el nivel de nuestra historiografía que en su conformación refleja la fragmentación que existe en nuestro país. Esta refleja el nivel de desarrollo de los estudios históricos y el porqué la profesión histórica aún no ha podido constituirse como una actividad profesional seria.

Esta contradicción se da a pesar que hace muchos años contamos con escuelas profesionales de historiadores en varias ciudades del Perú.

Profesionalizar la carrera de historiador es una necesidad urgente y justa, como un reconocimiento a quiénes han dedicado los mejores años de su vida a la investigación histórica y a quiénes vienen preparándose de forma seria y profesional en el Perú y el extranjero con este propósito.

El colegio de historiadores al profesionalizar la carrera y darle un carácter corporativo no debe buscar excluir a los historiadores autodidactas y personas interesadas.

Muchos autodidactas o historiadores aficionados hacen una gran labor y cubren muchos campos y temas ignorados, olvidados y hasta desdeñados por los historiadores universitarios. Sería una injusticia no reconocer su labor, recordemos que la historiografía peruana debe sus inicios a la afición de abogados, ingenieros, médicos y literatos por la Historia. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, son los historiadores universitarios quiénes dedican mucho más tiempo de su vida a la investigación y docencia de la historia. Son quienes viven de ésta y para esta actividad. Por esto es urgente la creación de un colegio profesional de historiadores del Perú.

NOTAS
(1) Ver Agenda Histórica Nº 1, 2005

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¿Se necesita un permiso institucional para la construcción de la memoria? Sobre El Proyecto del Colegio de Historiadores del Perú

lunes 27 de abril de 2009

He recibido un correo con un archivo acerca de la gestación de un colegio profesional de historiadores en el congreso de la república. Este proyecto viene desde hace un tiempo propuesto por una Asociación de Historiadores de la Región Sur de Arequipa e impulsado por un coterráneo suyo en el congreso, el Sr. Juan Carlos Eguren del PPC. Personalmente nunca me agradó la idea de tener un ente burocrático que me supervisara (excepto mis asesores de tesis) en las labores de investigación histórica que aunque no muchas las tengo. Pero tal como dice el proyecto El Colegio de Historiadores tiene como fin "el correcto ejercicio de la profesión de sus miembros, dentro de criterios éticos, de libertad, legalidad y de interés público". La verdad es que resulta fuera de toda lógica pensar que la labor de un historiador, considerado por el susodicho proyecto como una labor "científica y humanista" pueda sujetarse a criterios éticos de libertad, legalidad y de interés público bajo pena de ser sancionado disciplinariamente según Estatutos del Colegio. Eso quiere decir que desde la dación de esa ley solo podremos escribir historias al gusto de los políticos o de aquellos que dicen representar el interés público, dictado por sabe Dios quién o qué censor público o privado, nombrado o autonombrado a sí mismo como un defensor de la ley o del llamado interés público. Si esto hubiera sido desde antes así nunca no hubiésemos terminado de escuchar la sarta de sandeces que poblaron las versiones "oficialistas" de la historia peruana que decían que la independencia en 1821 fue una labor exclusivamente peruana y donde todos los "peruanos" participaron entusiastamente a su favor o que la guerra con Chile fue una gesta heroica de las elites criollas cuando sabemos que en ambos acontecimientos hubo un vertedero de conflictos étnicos y sociales internos provocados precisamente porque los mismos peruanos nunca resolvimos nuestras malquerencias (Recordemos lo que dijeron Heraclio Bonilla y Karen Spalding en su tiempo, de hecho Bonilla anduvo perseguido por esto). La labor del historiador no es ser complaciente con versiones "nacionalistas" ni con ninguna otra, vengan de donde vengan, si no es por el tamiz mismo de la crítica y el debate público, no por la ley y el interés público como dice el texto en su artículo 4 incisos a y b. De ser así nunca hubiéramos avanzado en reconocernos como una sociedad con fracturas sociales profundas y enormes contradicciones que hasta hoy no se resuelven. El propio informe final de la comisión de la verdad y la reconciliación, un documento histórico que narra esas profundas desigualdades y conflictos sociales que llevaron a la sociedad peruana a dos décadas de violencia en el país, es un reflejo fiel de lo desgarrado que somos como sociedad para masacrarnos mutuamente y convertir a este país en un baño de sangre. Este documento a pesar de ser histórico historiograficamente hablando no ha creado el consenso para ser aceptado por toda la sociedad. ¿Hubiera necesitado esa comisión también la autorización gremial para no usurpar las funciones de historiadores y decir algo que complaciera a todo el auditorio? Ya vimos lo que respondió el antropólogo Carlos Iván Degregori en su calidad de profesional cuando fue cuestionado por el abogado defensor de Fujimori sobre la validez de sus opiniones en esa comisión al mismo tiempo que buscaba descalificarlo en pleno juicio de su patrocinado por dar sus opiniones por no estar afiliado a ese fantasmal Colegio de Antropólogos del Perú, para entonces Degregori dijo que más que antropólogo hablaba como un ciudadano muy bien documentado e informado.


Esto plantea una cuestión fundamental: ¿se necesita un permiso institucional para la construcción de la memoria? y si debe ser así (cosa que no creo) quién debe administrarla ¿solamente los historiadores? Más bien creo que la memoria y el pasado son muchos discursos que se construyen al calor de las contradicciones del debate público que no requiere más autorización que la polémica misma. Esto me plantea además una segunda cuestión. Dice el proyecto que para investigar historia se requiere de titulación profesional y estar inscrito en el colegio de historiadores para evitar lo que se llama "el intrusismo profesional" (2º artículo del proyecto de ley). Esto desmiente ominosamente la larga lista de historiadores que se ensalza en el propio documento presentado, en las paginas 2 y 3, que señala precisamente que no eran historiadores profesionales quiénes construyeron nuestra identidad desde el pasado. Curiosamente todos ellos plantearon visiones discrepantes a la sociedad de su época y desde luego a la ética predominante de las buenas costumbres o del llamado "interés público". Por eso el mestizo Garcilazo de la Vega terminó en un autoexilio en España porque no se le reconocía un espacio en la sociedad colonial, la obra del indio Guamán Poma fue olvidada en alguna biblioteca europea, el republicano radical Jorge Basadre Grohman respiró soledad intelectual durante su época de gran historiador, el propio novecentista José de la Riva Agüero terminó arrinconado por su propia clase social y solo pudo volver a a ella menos democrático y más autoritario que nunca, el comunista subversivo José C. Mariategui fue igualmente olvidado durante varias décadas hasta su recuperación cuatro décadas después. Y ¿que hay de quiénes quieran escribir historias consideradas poco patrióticas o que fueron subversivas en su momento (p. e. las historias del APRA en 1930 y 1940) o que quieran descubrir el maltrato oficial y socialmente legitimado dado a grupos étnicos minoritarios como los japoneses o los chinos apenas hace 60 años o explicar los fenómenos de la violencia política como Sendero Luminoso o el MRTA desde ámbitos que cuestionen muchas categorías oficiales que no los consideran "partidos políticos"?; o ¿como tratar la corrupción institucionalizadas en épocas muy recientes y que vayan más allá de la categoría del "pecado" (y no me refiero solo al fujimontesinismo)? Curiosamente en esto incide la riqueza historiográfica peruana, no es una hechura exclusiva de historiadores profesionales forjadas en esas instituciones universitarias en el sentido de lo académico y correctamente diplomado en alguna universidad y que en el caso peruano deja mucho que desear por lo reducidamente atrayente que resulta estudiar historia, o por la pobreza de recursos con que se cuenta para la investigación histórica y por la escasa calidad académica de los propios historiadores para plantear temas novedosos y realmente interesantes para la sociedad. Acaso ¿nos olvidamos también que hay excelentes historias contadas desde localidades y pueblos que enseñan y trasmiten de una generación a otra un modo de entender e interpretar el pasado que no tiene nada que ver con la ley y el interés publico oficial? Muchas de esas historias y de las buenas historias son rescatadas por historiadores no profesionales: maestros de escuelas públicas rurales y especialmente los propios protagonistas. ¿Que son sino los relatos de Rigoberta Menchú o Hilaria Supa? pedazos de historia con mucha fibra moral y sensibilidad por lo propio que nos abren mundos desconocidos a los historiadores "profesionales".

Entonces ¿a qué viene la colegiación profesional? Hasta donde sé son asociaciones profesionales que cumplen una función delegada por el Estado para ejercer actividades consideradas indispensables en el correcto funcionamiento del orden legal. Su carácter público lo entiendo como ejercicio de un orden legal que en el Perú siempre tiende a ser frágil y muchas veces contradictorio con la propia realidad y que no pocas veces ofende al ciudadano común promedio. Me pregunto si la construcción de la memoria es un patrimonio público sujeto a la ley ¿quién define el sentido de la ley? o peor aún, el interés público. La propia ética es un recurso retórico subvaluado especialmente por las clases dirigentes hoy en día, ¿podría solo un colegio profesional suplir esas carencias institucionales y a toda la sociedad? Al parecer ese es el gran debate de hoy cuando se habla de un Museo de la Memoria, dado que no se pudo olvidar a pesar que muchos impulsaron ese olvido de nuestro pasado reciente, el gobierno alemán nos invitó a cruzar el rubicón de esa indecisión y hoy se quiere corporativizar la memoria, sectores políticos conservadores de sociedad y de las Fuerzas Armadas quieren imponer sus condiciones en detrimento de la sociedad forzando a que dentro de un Museo de la Memoria exista una versión suya aparte de lo dicho por el Informe final de la CVR. Entonces resulta poco lógico en este contexto que la colegiación de los historiadores proponga corporativizar bajo el criterio de legalidad y del supuesto interés público o de eticidad la gran diversidad de memorias y de historias pertenecientes a la sociedad. Haciendo un parangón inverso a lo recientemente expuesto en un diario local sobre los titulos y diplomas (más cuotas y controles legales de una corporación) que otorgan calidad profesional a un representante, creo que la historia se hace más rica y profunda cuando ha sido precisamente más menoscabada por ser precisamente no aceptado y hasta diría subversivo.

El proyecto dice también que para reconocer la importancia de la historia como ciencia histórica y proteger a quiénes la ejercen como investigadores es necesario que exista el colegio profesional de historiadores que la promuevan y la protegan. Si están preocupados de ambos casos entonces propongan más museos, más recursos para la investigación desde las universidades y las instituciones públicas y privadas, ambos ayudaran a preservar las memorias y a valorar en su justa dimensión el trabajo de los historiadores, difundan la lectura de más investigaciones históricas, no por más burocracia que reparta permisos y autorizaciones nos acercaremos mejor a la sociedad ni se mejorará nuestra imagen, por el contrario, esta se deteriorará aún más. La gente desconfía de todo lo que huela a burocrático e institucionalizado sino vean a los abogados. En este proyecto los historiadores no son los favorecidos más bien se nos coarta la libertad de pensamiento y expresión en favor de pequeños grupos de poder que buscaran construir argollas y terminaran desprestigiando a nuestra carrera profesional sino vean a otros colegios profesionales ¿dónde estuvo - y está - por ejemplo el Colegio de periodistas para sancionar a los "mermeleros" del fujimontesinismo?.

Los criterios de proponer un Colegio Profesional para historiadores son anticuados, el mismo criterio de un Colegio Profesional corporativizador del conocimiento por una pretendida equiparación a otras profesiones como el de geografos, arqueólogos, profesores, antropológos, sociologos son errados, ni siquiera a estos se les reconoce el peso que supuestamente deben tener y sospecho que son por los mismos motivos que he expuesto para este caso.

Mario Meza
Historiador y antropólogo

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Pronunciamiento de un sanmarquino sobre el Proyecto de Ley que crearía un Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

Estimados lectores de El Espejo de Clío. Alcanzo a ustedes el pronunciamiento de un colega de la UNMSM, compañero de estudios, que refleja el sentir de muchos Historiadores con respecto a este absurdo Proyecto que hoy se debate en el Congreso de la República.

“…el historiador investigador obliga la titulación universitaria, se hace necesario la creación de un órgano de colegiación que regule esta actividad profesional e identifique a los historiadores titulados, persiga y corrija con contundencia, dentro del marco legal, el intrusismo profesional y la autonomización como historiadores que se hacen personas que no lo son; y, de acceso a la información y conocimientos de los logros y hallazgos en el campo de la Historia.”

La formación de un Colegio de Historiadores tiene pros y contras a mi parecer. La contra más saltante es la siguiente: imagino que la gran idea surgió de la comparación con carreras que los redactores consideraron más o menos afines –derecho y economía, por ejemplo- y con otras, un poco más distantes, pero igual de importantes –medicina y contabilidad-. El chiste es que en esas carreras y sus respectivos colegios la práctica y el ingreso al mercado laboral si tiene que estar regido por reglas específicas al ser de naturaleza distinta a nuestra carrera.

Me explico: el Colegio de Abogados de Lima es el ente que permite identificar a un abogado real de uno bamba, permite saber quién es abogado, cuándo se graduó y dónde estudió, para poder tomar una decisión con respecto a la contratación o no de uno; los abogados que no se encuentran dentro del Colegio no pueden ejercer la carrera puesto que es el estado –poder judicial mediante- es que pone las reglas de juego para su profesión; la pregunta cae de madura: ¿uds. se imaginan siendo defendidos en un pleito judicial penal o civil por alguien que no tiene título de abogado o que simplemente nunca se recibió o nunca estudió derecho? Un segundo ejemplo, el Colegio Médico. La pregunta directa es: ¿uds. confiarían en alguien que no fuera un médico colegiado en el supuesto –negado por cierto- de tener que ser operados del corazón o del pulmón? Y más aún, ¿uds. creen que el estado va a dejar operar, tratar o medicar a un médico que no se encuentra inscrito, oleado y sacramentado en el Colegio al que debe pertenecer?

En los anteriores casos sí se hace necesaria la figura del filtro que es el Colegio profesional. Las carreras son diferentes a la nuestra y siempre tienen que ver con una regulación y reglamentación nacida de una legislación estatal. La medicina, el derecho, la contabilidad, la administración, tienen una funcionalidad distinta –no mejor, ni peor- a la que tiene nuestra carrera. Nuestra carrera tiene una funcionalidad y naturaleza diferente. No es necesario ser un historiador de carrera –si es que existe el término- para hacer un muy buen trabajo de historia. Casos se han visto. En la misma sustentación histórica y biográfica del proyecto de ley –bien trucha de paso- se habla del caso de un personaje que ingresó a San Marcos en 1919, y que, además, obtuvo grados de Doctor en Letras, en Jurisprudencia y el título de Abogado, más no de historiador. Si no me falla la memoria su apellido era Basadre y su nombre Jorge, por citar sólo a uno de los muchos casos. Salvando las distancias Nicolás Lynch, graduado como Sociólogo, tiene un muy buen libro sobre la política de los últimos 20 años del XX, un libro de historia con buenas fuentes y trabajo metodológico.

Con la ley de la colegiatura ¿uno no puede llamarse “historiador-investigador” si no tiene el título bajo el brazo?, ¿uno no puede hacer investigación si no tiene título y si no está en el dichoso Colegio? Bajo ese argumento: ¿qué es el intrusismo profesional? ¿Basadre y Lynch, el primero citado en la sustentación, eran intrusos?, Y si yo tengo mi maestría y no mi licenciatura –como es el caso de muchos compañeros o camaradas- ¿no tengo derecho a investigar? Si no tengo el título y no pertenezco al colegio y me da la gana de hacer un libro sobre historia ¿no podré ingresar a ningún archivo puesto que no soy miembro del Colegio?, ¿el tribunal inquisidor arequipeño me va a castigar? Y si me castiga ¿cómo lo haría? ¿multándome?, ¿negándome el derecho a leer?, ¿impidiéndome que publique lo que se me de la gana?, ¿cortándome las manos para no poder escribir lo que me da la gana?

El párrafo citado se refiere a la nomenclatura del historiador-investigador. Yo digo, qué pasa con el historiador-profesor, con el historiador-bibliotecario, con el historiador-archivero, con el historiador-asesor, ¿tampoco tienen derecho de ser miembros del Colegio? Y si tuvieran la dicha de acceder ¿cómo los va a proteger el Colegio?, ¿qué beneficios les traerá?, ¿bajo que régimen legal estaremos?

Todo este discurso nació sólo de ese párrafo. ¡Imagínense la cantidad de errores que hay en el proyecto! Creo que hay otras vías para ayudar al desempeño profesional -más que al manoseado estudio de la historia- de los historiadores que salen de las universidades. Como lo señalé anteriormente, hay historiadores que trabajan como profesores en colegios, en academias y en universidades; hay historiadores –como es mi caso- que trabajan en archivos, bibliotecas, videotecas, etc.; hay historiadores que son asesores de ministerios; historiadores que trabajan en ONG’s, etc. Creo que la ley no contempla todas las ramas en las que los colegas pueden trabajar.

Miguel Vargas Valladares
UNMSM

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Presentación. La trayectoria del desencanto, de Heraclio Bonilla


El Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, gracias al auspicio de la Universidad de Ciencias y Humanidades, tiene el agrado de presentar el libro: "La trayectoria del desencanto. El Perú en la segunda mitad del siglo XX", libro del destacado historiador peruano Heraclio Bonilla que abre nuestra nueva serie Ensayo.

El libro de Heraclio Bonilla es una muestra cabal de su labor como historiador. Bonilla sitúa los problemas claves de nuestra vida republicana dentro del conjunto de acontecimientos que han marcado y definido nuestra realidad como país; su minucioso y lúcido análisis alrededor de la difícil trayectoria del Perú ―en especial de los últimos 60 años― es un espacio para la crítica sobre nuestra realidad social y sobre cuáles son los problemas que aún no logramos resolver.

Acompañan al trayecto del libro un conjunto de fotografías que ilustran pasajes y personalidades protagónicos en nuestra vida como país, algunas de ellas de archivos representativos en el registro gráfico peruano o de archivos gráficos personales.

El libro tiene un breve diálogo también con la pintura. En los interiores, al inicio del libro, figura un cuadro de Paul Klee llamado Angelus Novus, imagen conocida como “El ángel de la Historia”, y que resume la actitud del historiador con respecto a la historia que está tratando de comprender: él se dirige hacia el futuro, pero sus ojos miran hacia el pasado, para ser conscientes de él y entender el caótico presente. Un cuadro de Fernando de Szyszlo ¬―Duino― es la imagen de portada del libro, pues la cabizbaja imagen compuesta por el reconocido artista resume el desencanto capaz de generar el contacto con nuestra historia nacional, a la que este libro propone, al fin y al cabo, alternativas, puesto que es justamente la conciencia del mal el primer paso que nos lleva a salir de él.

Texto de contraportada
“Fue Fernand Braudel, el gran historiador francés, quien justificaba la pertinencia de los análisis de larga duración aludiendo como metáfora y como ejemplo a los enceguecedores pero fugaces destellos de las luciérnagas del Bahía brasileño, las que, luego de su breve paso, dejaban de nuevo a su entorno sumergido en sombras y tinieblas, como lo hacen las insistentes opiniones sobre los acontecimientos de la coyuntura corta. De manera análoga, la trayectoria compacta del Perú en la segunda mitad del siglo XX fue fecunda en experiencias y hechos insólitos que despertaron curiosidad y fascinación internacional, volcados en cientos de trabajos en los que se mezclan, de un lado, el rigor y la superficialidad y, de otro, la obsesión por un presente discontinuo. La ruta que abre La trayectoria del desencanto. El Perú en la segunda mitad del siglo XX se aparta, en ese sentido, de esos caminos. Trata de colocar las luces y sombras del presente inmediato dentro de la compleja densidad de la trayectoria peruana, y encontrar así las claves para comprenderla. Aboga, finalmente, por el retorno de la razón y la racionalidad en el análisis, frente a las prácticas dominantes que postulan su abdicación y renuncia.”

Heraclio Bonilla.
Es Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Colombia desde 1996. Obtuvo su doctorado en la especialidad de Historia Económica en la Universidad de París en 1970, y en Antropología en la UNMSM de Lima en 1977. Ejerció la docencia como Profesor Visitante en varias Universidades de América Latina, Estados Unidos y Europa. Ha sido miembro de la Mesa Directiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) entre 1974 y 1981, y años después se desempeñó como Coordinador de su Comisión de Historia Económica. Fue distinguido con las becas del Social Science Research Council en 1976 y en 1988, y nombrado como Fellow de la John Simon Guggenheim en 1985, y del Institute for Advanced Study de Princeton en 1997. Ha publicado y editado 22 libros, entre los que figuran El futuro del pasado. Las coordenadas de la configuración de los Andes (Lima, 2005); Metáfora y realidad de la independencia en el Perú (Lima, 2007); La cuestión agraria en España y en América Latina (Bogotá, 2009) y Haya de la Torre y la integración de América Latina (Bogotá, 2009).

Presentación
La presentación se llevará a cabo el sábado 2 de mayo a las 7:00 p.m. en el marco de la II Feria del Libro Lima Norte que organiza la Cámara Peruana del Libro en el Centro Comercial Mega Plaza. Acompañarán al autor el historiador José Ragas, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y Raúl Wiener, Economista y Analista político..

Editorial del Fondo Pedagógico San Marcos
fondoeditorialpsm@yahoo.es / Telf.: 433-3956

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Pronunciamiento sobre Proyecto de Ley que crearía un Colegio de Historiadores del Perú

domingo 26 de abril de 2009

Hoy, gracias al Blog de José Ragas, me enteré que la Comisión de Educación, Ciencia, etc. del Congreso de la República, ha debatido y dio un dictamen favorable al proyecto de Ley que crearía un Colegio de Historiadores del Perú, propuesta de la Asociación de Historiadores Región Sur Arequipa (AHIRSA).

Como lo manifesté hace años al enterarme de dicha propuesta, estoy en total desacuerdo. Lamentablemente, los congresistas participantes de este debate son personas ajenas a nuestra labor, y creen que un Historiador es como un Médico o un Ingeniero. Un título no hace a un historiador. Creo que la doctora Rostworowski y muchos que la precedieron son clara muestra de ello.

Si bien es cierto que la situación laboral del país hace que muchos estudiantes de Historia se dediquen a la enseñanza en academias o colegios y no se dediquen a la investigación, y son forzados a obtener sus títulos por exámenes o cursos, a diferencia de aquellos que lo hacemos mediente una Tesis. Para eso nos formaron en la Universidad, para investigar. Yo opté por elaborar mi tesis, y aunque no tuviera título nadie tiene el por qué impedirme trabajar en lo que me gusta, ni quien me diga tú no eres Historiador porque no tienes título, habiendo muchos que teniendo uno no pisan ni un archivo o biblioteca.

Por otro lado, no puede ni debe estar controlado el destino de los Historiadores del Perú por un puñado de gente, que como el mismo proyecto deja entrever, sólo se ve un interés personal. Su proyecto es clara muestra de ello, negando a la gran mayoría de historiadores de todo el Perú a participar de la conformación de este Colegio. Ellos se consideran más representativos que los que ejercemos esta profesión en Lima, Ayacucho, etc.

En efecto, como bien dice José Ragas, hace falta repotenciar la Academia Nacional de Historia, que aunque criticada de elitista y cerrada, es la que debe tomar la tarea de velar por el desarrollo de la Ciencias Histórica. ¿Saben nuestros congresistas que existe una Academia? Yo una vez hablé con Maticorena al respecto, pero fue antes de este absurdo debate en el Congreso.

Esperemos que pronto haya un pronunciamiento de los Miembros de la Academia y de los Historiadores más representativos del medio.

Víctor Arrambide Cruz
Historiador

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SEMINARIO: Momentos de silencio y memoria: comunidad, política e identidad

sábado 25 de abril de 2009

SEMINARIO: Momentos de silencio y memoria: comunidad, política e identidad
Ayacucho, 8, 11, 13, 15 y 18 de mayo, 2009
Ponciano Del Pino H.
(poncianodelpino@gmail.com)

Horario: 6 a 9 pm

CONTENIDO. El Seminario ofrece una aproximación a los estudios de memoria pensado en articular los procesos de producción cultural imbricados en la historicidad de los procesos sociales y políticos. Se busca trabajar con conceptos de memoria, silencio, historia y política, para explorar la complejidad de los procesos de recordar, las políticas de representación e identidad. Esta reflexión marco sirve como introducción para discutir la experiencia concreta de Ayacucho, donde los temas de comunidad, violencia y estado son ineludibles al análisis. Me interesa problematizar los estudios de memoria y violencia, que al limitarse a una temporalidad fijada, deshistorizan los procesos políticos en los cuales se inscribe la violencia. Se busca resaltar como la memoria inmediata de la violencia se yuxtapone y/o traslapa con procesos, memorias, temporalidades múltiples que vienen del pasado como del presente. Para ejemplificar esta discusión, se tiene como invitados a “cabecillas” –líderes e intelectuales de las “comunidades de indígenas”- que tuvieron un papel destacado en las luchas por la tierra y el reconocimiento como comunidad desde los años 30s.

INSTRUCCIONES. Por favor, entregar por escrito dos a tres párrafos de comentarios de lo que se ha leído. Además de señalar las ideas principales y las conexiones, advertir si hay discrepancias o más bien visiones complementarias y convergentes en las diversas lecturas. Pero, sobre todo, es importante conocer las reacciones que le provoca y qué es lo más importante que Ud. ha aprendido de las lecturas. De no enviar los comentarios, la persona deja de participar del seminario.

CRONOGRAMA.

- Viernes 8 de mayo: Memoria, memoria colectiva y memorias en conflicto

Andreas Huyssen, “En busca del tiempo perdido” (Cholonauta, biblioteca virtual: memoria)

Elizabeth Jelin, “Introducción”, “La memoria en el mundo contemporáneo”, y “Las luchas políticas por la memoria”, Los trabajos de la memoria. España: Siglo XXI Editores, 2002.

Steve J. Stern, “De la memoria suelta a la memoria emblemática: hacia el recordar y el olvidar como proceso histórico (Chile, 1973-1998)”(Cholonauta, biblioteca virtual: memoria)

Lecturas complementarias:

Sin duda, el aporte más significativo a los estudios de memoria desde el proyecto “memoria colectiva y represión”, dirigido por Elizabeth Jelin, es haber puesto el énfasis a las pugnas y contenciones internas en los procesos de recordar y representar el pasado. Son memorias en conflicto manifiestas en fechas, conmemoraciones y memoriales. Véase:

Las conmemoraciones: las disputas en las fechas “in-felices”, editado por Elizabeth Jelín. España: Siglo XXI, 2002. En especial el ensayo de Federico Guillermo Lorenz, “¿De quién es el 24 de marzo? Las luchas por la memoria del golpe de 1976.

Monumentos, memoriales y marcas territoriales, editado por Elizabeth Jelin y Victoria Langland. España: Siglo XXI, 2003


- Lunes 11 de mayo: Olvido, silencio, secreto, y su producción

Yosep Hayan Yerushalmi, “Reflexiones sobre el olvido” (Cholonauta, biblioteca virtual: memoria)

Michael Pollak, “Memoria, esquecimiento, silencio”

Ponciano Del Pino H., “Momentos de silencio: Comunidad, política y memoria de la violencia en Ayacucho, Perú” (ms)

Lecturas complementarias:

Dipesh Chakrabarty, “The In-Human and the Ethical in Comunal Violence”, Habitations of Modernity. Essays in the Wake of Subaltern Studies. Chicago: The University of Chicago Press, 2002 (versión traducida al español por Tamara Feinstein).


- Miércoles 13 de mayo: Historizar la memoria/silencio

Michel Trouillot, “The Power in the Story”, Silencing the Past. Power and the Production of History. Boston: Beacon Press, 1995.

Jeffrey Gould, “Nacionalismo revolucionario y memoria local en El Salvador”, en Memorias del mestizaje. Cultura política en Centroamérica de 1920 al presente. Editores: Darío Euraque, Jeffrey Gould y Charles Hale. Guatemala: Ediciones Ribeaux, 2004.

Alejandro Portelli, “Historia y memoria: la muerte de Luigi Trastulli”, en Historia y fuente oral No. 1, Barcelona 1989.


- Viernes 15 de mayo: Comunidad, etnicidad y políticas poscoloniales

Ponciano Del Pino H., “Buscando el gobierno…” (ms)

Florencia Mallon, “El siglo XX Mapuche: esferas públicas, sueños de autodeterminación y articulaciones internacionales” (ms)

Laura Gotkowitz, “‘Bajo el dominio del indio’: movilización rural, la ley y el nacionalismo revolucionario en Bolivia en la década de 1940”, en Cultura política en los Andes (1750-1950), Cristóbal Aljovín y Nils Jacobsen, editores. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2007, pp. 209-234

- Lunes 18 de mayo: Historia oral: luchas por la tierra, comunidad y “gobierno”

Florencia Mallon, “Presentación”, en Una flor que renace. Autobiografía de una dirigente Mapuche. Editado y presentado por Florencia Mallon. Santiago: Dirección de Biliotecas, Archivos y Museos, 2002.

Jesús Ccente, “cabecilla” de Huaychao o Dionisio Morales, Uchuraccay

Roberto Soto Porras, dirigente de la Asociación de Regantes de Huanta o Antonio Cartolín, fundador de la Federación Departamental de Campesinos de Ayacucho

Algún dirigente de Pomacocha

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El Museo de la Inquisición: la visita en 8 minutos

jueves 23 de abril de 2009

Hace unas semanas, no recuerdo cuántas, un amigo y compañero de la UNMSM y yo invitamos a una colega de la Universidad de Hamburgo, que ahora radica en Lima debido a una investigación, a visitar algunos lugares del Centro Histórico. Ya para concluir nuestra aventura, un sábado, en horas de la tarde decidimos acudir al Museo de la Inquisición y del Congreso.

El Museo del Congreso es uno de los más visitados del Centro, no fue extraño entonces no tener que esperar mucho para que se forme un grupo y poder ser conducidos por la Guía. A nosotros nos preocupaba sobre todo que nuestra amiga se sienta a gusto e interesada por la antigua sede de la Inquisición.
Empezamos nuestro recorrido en la Sala de Audiencias donde en dos palabras la señorita explicó todo: un par de fotos y ya se encntraba en la otra sala, otro par de palabras en uno de los 7 u 8 paneles que tiene esa sala: bueno si quieren miren por su cuenta y pasamos a la siguiente: Nos topamos con otro grupo que miraba el cuadro que representaba el acto de fe. ¿Y nosotros? de dos patadas nos fuimos hasta el fondo a ver el cuarto de torturas. Lamentablemente los pasadizos subterráneos estaban cerrados, regresamos y nos fuimos de frente a la salon de las constituciones, creo que el lugar donde nos quedamos más tiempo (como 2 minutos) y de allí al Patio Sevillano, donde gracias a la impaciencia apuro o molestia de la Guía, las personas que estuvimos allí nos enteramos que a Pardo lo asesinaron por ser candidato a la Presidencia!!!!!! (Yo que estaba absolviendo algunas preguntas de mi amiga llegué a escuchar la parte final de tremenda ....!!! Mi amigo si escuchó sorprendido cada palabra.)

¿Preguntas al final del recoorido? Ninguna pues como alma que lleva el diablo nuestra colega desapareció. Queda la desazón y la vengüenza de visitar un Museo de esa forma. Sea extranjero o nacional, el visitante de un Museo debe ser tratado con respeto. No se puede visitar un Museo como el de la Inquisición de esa forma. En todo caso uno preferiría entrar solo o ver el Museo virtualmente.

Los Guías de Museos o lugares turísticos deben estar lo mejor preparado posible y no sólo aprenderse un guión de memoria. Hace años un Guía en el convento de Santo Domingo, cuando llevamos a un amigo español, afirmaba rotundamente que el 12 de mayo de 1551 no era la fecha de fundación de la Universidad de San Marcos, sino desde los Estudios Generales de dicho convento. Y asñi muchos ejemplos que sería largo enumerar. No me quiero desviar del tema, sólo espero que la próxima vez que vaya al Museo de la Inquisión no vuelva a ocurrir lo mismo.

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Acceso a la Biblioteca Digital Mundial

viernes 17 de abril de 2009

La Biblioteca del Congreso de los EE.UU., la UNESCO y 34 instituciones asociadas lanzarán el 21 de abril la Biblioteca Digital Mundial, una página de Internet en la cual figuran materiales culturales únicos de bibliotecas y archivos de alrededor del mundo.

La Biblioteca Digital Mundial incluirá manuscritos, mapas, libros raros, películas, grabaciones de sonido, impresos y fotografías, disponibles sin restricciones para el público gratuitamente. La página Web podrá ser recorrida y buscada en siete idiomas y ofrecerá contenidos en docenas de lenguas.

El lanzamiento tendrá lugar en una recepción en la sede de la UNESCO en París que será co-realizada por su director general Koïchiro Matsuura y por el Bibliotecario del Congreso de EE.UU., Dr. James H. Billington. Los directores de las numerosas instituciones asociadas estarán también disponibles para presentar el proyecto a los embajadores, ministros, delegados e invitados especiales que asistan a la reunión semianual de la junta ejecutiva de UNESCO.

El Dr. Billington fue el primero en proponer la creación de una Biblioteca Digital Mundial (World Digital Library o WDL, por sus iniciales en inglés) a la UNESCO en 2005, resaltando que tal proyecto podría "tener el efecto inicial de reunir a los pueblos para celebrar la profundidad y singularidad de las diferentes culturas en un solo compromiso global." Además de promover el entendimiento internacional, el proyecto apunta a expandir el volumen y variedad del contenido cultural de la Internet, proporcionar recursos para los educadores, académicos y audiencias generales, y estrechar la división digital dentro y entre los países, al crear habilidades en los países asociados.

Fundada en 1800, la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. es la institución cultural federal más antigua en EE.UU. Busca desarrollar la imaginación y la creatividad y promover la comprensión y sabiduría humanas al proporcionar acceso al conocimiento a través de sus magníficas colecciones, programas y exhibiciones. Muchos de los ricos recursos internacionales de la biblioteca congresal estarán disponibles a través de la Biblioteca Digital Mundial. Otros recursos de la Biblioteca del Congreso podrán ser ubicados en la página de Internet principal de la Biblioteca del Congreso (www.loc.gov) y vía exhibiciones interactivas en el nuevo y personalizado sitio Web myLOC.gov.

Podrán acceder a la
la Biblioteca Digital Mundial en la página de Internet:

http://www.loc.gov/pressroom/kits/name/World-Digital-Library-Launch.

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Servicio de búsqueda de documentos, bibliografía, transcripciones paleográficas

martes 14 de abril de 2009

Se hace de conocimiento a nuestros colegas que estamos poniendo a disposición un servicio de búsqueda de documentos, bibliografía sobre diversos temas y transcripciones paleográficas. Este servicio está dirigido principalmente a los estudiantes y a los colegas que por uno u otro motivo (principalmente trabajo) le es imposible realizar sus tesis, trabajos de universidad, etc.

Se ofrecen precios módicos de acuerdo a las diversas solicitudes.

Trabajo responsable y puntual.

Para contactos dirigirse al correo de este blog.

Bed & Breakfast Barcelona
despedidas madrid

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Nonullus, revista digital de Historia

domingo 5 de abril de 2009

Este proyecto emprendido en el 2007 por la historiadora extremeña Esther González Solís acaba de "dar a luz" su cuarto número, con interesantes artículos sobre la Historia de España. Uno de los objetivos de la directora, que manifestó a este blogger, es el pasar las fronteras y poder contar con artículos de historiadores de varios paises y así conocer los diferentes puntos de vistas y las líneas de trabajo que se están desarrollando en estos momentos en nuestra profesión.

Se puedo consultar éste y los números anteriores en la página web de la revista http://www.nonnullusrevistadehistoria.tk/ y la dirección del blog es http://nonnullus.blogspot.com/.

Felicitamos a la directora por este excelente trabajo y esperamos poder contar con algunas colaboraciones en este espacio.

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Nuevas tendencias de la Literatura peruana


Nuetro querido amigo y colega Julio Zavala, autor y conductor del espacio "Jardín de Libros"(uno de los espacios más interesantes por la forma como nos presenta las ultimas publicaciones que llegan a las librerías, nos ha mandado la siguiente invitación para el conversatorio "Nuevas tendencias de la Literatura peruana. escritores conectados con la urbe":

BUENAS TARDES:

LES ESCRIBO PARA INFORMARLES ACERCA DEL EVENTO QUE SE LLEVARÁ ESTE Y TODOS LOS MARTES DE ABRIL EN EL CENTRO CULTURAL BRITANICO DE MIRAFLORES (JIRON BELLAVISTA 531 - MIRAFLORES) A LAS 7 DE LA NOCHE QUE TRATARÁ EL TEMA: NUEVAS TENDENCIAS DE LA LITERATURA PERUANA - ESCRITORES CONECTADOS POR LA URBE. LOS ESCRITORES QUE ENTRARAN EN DIALOGO SON: ALEXIS YPARRAGUIRRE AUTOR DEL"INVENTARIO DE LA NAVES" Y RICARDO MENDOZA AUTOR DE "PERDER EL TIEMPO". SE PASARA UN CORTOMETRAJE SOBRE LA TRANSICIÓN Y ANTOLOGADORES HABLANDO SOBRE EL BOOM DE AUTORE A PARTIR DEL 2000 Y SUS DISTINTAS TEMATICAS.

ESPERO VERLOS AHI.

SALUDOS.

JULIO CÉSAR ZAVALA
MODERADOR

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