Un Mao desconocido *

lunes 23 de abril de 2007

César Arias Quincot

El libro de más de 700 páginas permite a los lectores percibir una imagen siniestra del líder revolucionario chino. Al terminar los dos primeros capítulos, pensé que quizá Abimael Guzmán había comprendido mejor a Mao que intelectuales occidentales encandilados por una imagen romántica de un líder creador de una sociedad que nos permitirá tener esperanza de sobrevivir como humanos, según la ingenua frase escrita por los estadounidenses Leo Huberman y Paul Sweezy en pleno auge de la “revolución cultural”; o K.S. Farol, autor de China: el otro comunismo, en que el polaco, crítico del estalinismo y de Cuba, veía en la China de Mao la esperanza de algo mejor y diferente.
Gracias a las entrevistas sostenidas con numerosos testigos de los hechos y a la lectura (en chino) de documentos internos del Partido Comunista y cartas del propio Mao o de líderes gubernamentales chinos, los autores reconstruyen la vida política de Mao y muestran su faceta siniestra: el hombre a quien mucho antes de 1949 –cuando sólo poseía autoridad en Yenán– le gustaba imponer el terror para dominar a sus subordinados.

Al lado de estos hechos, los autores relatan cómo Mao supo ir rearmando la historia para darse a sí mismo un papel mucho mayor que el que en verdad tuvo en la lucha del PCCH por sobrevivir durante la “larga marcha”, su actitud hacia los invasores japoneses y sus conflictivas relaciones con los soviéticos desde la década de 1930. Lo que Mao mostró –al igual que Lenin, Stalin, Hitler o Franco– fue una enorme voluntad de poder y la decisión de sacrificar cualquier cosa para alcanzar su objetivo. Esa firme y despiadada voluntad fue la que logró que se impusiera a Chiang y lo derrotara en la guerra civil. Una vez en el poder, el primer objetivo de Mao fue convertir a China en una potencia militar sin importar los sacrificios; al igual que Stalin, despojó a millones de campesinos para financiar el aparato militar. Cuando llegó la Guerra de Corea, Mao envió a ex prisioneros del ejército nacionalista como carne de cañón contra los estadounidenses y buscó provocar una guerra abierta con Estados Unidos. Para ello estaba dispuesto a sacrificar a decenas de millones de chinos; Stalin contuvo sus ímpetus porque el astuto georgiano temía el poder atómico de Estados Unidos.

A inicios de la década de 1960, Mao escandalizó a la gran mayoría de comunistas del mundo cuando –en una cumbre celebrada en Moscú– dijo que era factible, para China, sacrificar más de 200 millones en una guerra y que alimentarse muy bien genera daño a la salud, por lo cual “la pobreza no era mala”. El problema de los intelectuales occidentales era que deseaban creer en una utopía factible debido a que sus prósperas sociedades les parecían injustas y prosaicas. El problema es que quienes dejaron la fe religiosa, no podrán encontrar jamás la perfección en este mundo, que es, por naturaleza, imperfecto. Quienes como Mao, sin creer en Dios, quisieron construir el paraíso en este mundo, terminaron elaborando un pequeño infierno temporal.

* Mao. La historia desconocida. Jung Chang y Jon Halladay Taurus- México (2006).

Artículo publicado en El Peruano el 16 de abril del 2007

Leer más...

Michel Vovelle. Una de las figuras más importantes de la historiografía contemporánea

viernes 20 de abril de 2007

Pocas veces se da la oportunidad de tener entre nosotros a grandes figuras de la intelectualidad europea como el profesor Michel Vovelle. En la senda de la célebre Escuela de Anales, Vovelle se convirtió en una de las figuras centrales de la historiografía internacional gracias a una relectura de la Revolución francesa a partir del estudio de las mentalidades colectivas, un enfoque que en la década de 1970 todavía se batía a duelo con la poderosa corriente de la historia económica.

La historia de las mentalidades venía incursionando en el ámbito académico en la década de 1960 con los trabajos seminales de Robert Mandrou, George Duby y Philipe Ariés.
Pero gracias a los aportes de Vovelle, y también a los trabajos de Jacques Le Goff, la historia de las mentalidades ha ganado carta de ciudadanía en Francia y se podría decir que a estas alturas logra hegemonía entre las distintas opciones teóricas y metodológicas que se disputan en el campo de los historiadores. ¿Pero qué es la historia de las mentalidades?

Hace unos días tuvimos el honor de conversar con Michel Vovelle y en esa charla un Vovelle sencillo y carente de solemnidad como son los verdaderos maestros, precisó que no es fácil definirla. “Sería mejor hablar de sus campos de interés: la muerte, la vida, las actitudes de la gente, el amor, la familia, la sexualidad. Es una historia de las visiones del mundo, como proponía Mandrou, una historia de la cultura y una aproximación al imaginario colectivo, como decía Ariés.”

Otras corrientes historiográficas, también desde la década de 1960, habían prestado atención a la subjetividad de la gente como un factor a tener en cuenta para las explicaciones históricas. Tal es el caso de la llamada escuela británica, integrada por Edward Thompsom, George Rudé y Raphael Samuel, entre otros, quienes pusieron atención al sistema de valores de los trabajadores para entender las revueltas urbanas del siglo XVIII en Inglaterra y Francia. “Sin embargo –comenta Vovelle–, no había en esas investigaciones una voluntad de pensar con el concepto de mentalidad y más bien hacían referencia a la subjetividad de tipo clasista, mientras que las mentalidades son fenómenos que van más allá de las clases sociales.”

Precisa, además, que este tipo de estudios no se apoya sólo en los escritos, sino también en los restos gráficos y todo tipo de material que permita conocer las actitudes de las personas.

Aunque reconoce su deuda con Georges Lefevre y Ernest Labrousse, de quien ha sido alumno, Vovelle confiesa que construyó su carrera de historiador inspirándose en tres grandes maestros de quienes ha tomado lo esencial: “De Plutarco aprendí la narración; de Michelet, el uso de la intuición; y de Marx, el espíritu científico.”

Artículo Publicado en El Peruano el 10 de junio del 2003.

alloggio minorca
aspiradores
daño cerebral
hoteis menorca
hotel menorca
hotels in minorca
inmobiliaria alava
mobiliario farmacias
rent a car menorca
tienda de parquet

Leer más...

Prisma. Antecesora de Variedades

jueves 19 de abril de 2007

Víctor Arrambide Cruz

Hace poco más de una año fue relanzada por segunda vez Variedades, suplemento semanal de este diario, que continuó la tradición de la conocida revista de principios del siglo XX. En ese número, un artículo presentó un interesante panorama general de su historia, pero señaló erróneamente su aparición el 29 de noviembre de 1908.

Primero a aclarar la fecha. Fue el 29 de febrero de 1908 cuando apareció en las calles de Lima el prospecto de la revista Variedades. Revista Semanal Ilustrada. Sucesora de Prisma. En su primer número, el 7 de marzo, aparecía como encabezado “Año IV; Nº 1”, lo que evidentemente sugiere un segundo punto: los tres primeros años le corresponden a Prisma.

Prisma: todo es según el color del cristal con que se mire
Jorge Basadre señala que en el primer decenio del siglo XX se difundió la técnica del fotograbado periodístico, que permitió el surgimiento de semanarios que reflejaron los acontecimientos políticos, sociales, artísticos, teatrales, deportivos o taurinos de la actualidad, al mismo tiempo que comentaban sobre sucesos, hombres, cosas del momento y alentaban la producción literaria. Dentro de estas publicaciones se encontraba Prisma, cuyo prospecto se publicó el 16 de agosto de 1905.

En el ámbito del periodismo nacional, el contexto en el que aparece Prisma está marcado por: a) la introducción de la rotativa, una Marinori movida por electricidad, traída por El Comercio en 1902; b) dos años después El Comercio compró una segunda Marinori, que incluyó el uso de linotipos; c) la fundación de 1903 de La Prensa, órgano del Partido Demócrata, por Pedro de Osma, y d) la aparición a finales de 1905 de Monos y Monadas, fundada por Leonidas Yerovi.

En la presentación de la revista se lee: “Prisma, revista de sucesos, de artes y letras, suntuaria y novedosa; ecléctica, como que acoge y refleja diversas impresiones individuales; serena, cortés…”. Esta revista debía ser el reflejo de una época de “renacimiento literario y artístico en el Perú”, por la reorganización del Ateneo de Lima, la fundación el Instituto Histórico, el éxito de la pintura nacional en Europa, y la modernización urbana de Lima.

Su publicación fue quincenal y de 32 páginas. Colaboraron en ella destacados personajes, como Carlos Wiesse, Javier Prado y Ugarteche, Ricardo Palma, Federico Larrañaga, Federico Villarreal, Horacio H. Urteaga, José de la Riva Agüero (quien publicó por entregas su tesis Carácter de la Literatura del Perú Independiente), etc.

Prisma fue editada por Manuel Moral, como lo fueron Variedades y La Crónica, en su taller de la calle Mercaderes. Su primer director fue Julio S. Hernández (1853-1906) quien había dirigido hasta 1902 El País, vocero del Partido Demócrata. Luego de su muerte la revista fue dirigida por Carlos G. Amézaga, quien falleció a fines del mismo año.

Ese año Prisma fue protagonista de un hito de la historia nacional: en su edición del 1º de noviembre de 1906, presentó el “primer ensayo de tricromía hecho en Lima”: la imagen de un florero con rosas.

A principios de 1907 toma la dirección Clemente Palma. Se convierte en un semanario de 16 páginas, hasta su último número, el 71º, el 28 de diciembre de 1907.

Dos meses después, en el prospecto de Variedades se lee: “El editor y el director de Prisma… han resuelto transformar esa revista de una manera que la haga más popular, más amena, más casera, más interesante. Prisma ha sido una revista social demasiado literaria, demasiado severa y escrupulosa, demasiada aristocrática”. Y de allí partió Variedades.

Este artìculo espera ser publicado en un futuro número del Suplemento Variedades

Leer más...

Fernand Braudel, la Historia y su tiempo.

Víctor Arrambide Cruz

Al conmemorarse el centenario del nacimiento del historiador francés Fernand Braudel (1902-1985), considerado como el máximo exponente de la célebre Ecole des Annales, que revolucionó el pensamiento histórico del siglo XX, consideramos necesario exponer una semblanza de su obra.

Los Annales
Cuando apareció en Francia la revista Annales de Historia Económica y Social en 1929, sus fundadores, Lucien Febvre y Marc Bloch, proponían una nueva propuesta frente a la “historia tradicional”.
Esta “nueva historia” formulaba la sustitución de la tradicional narración de los acontecimientos por una historia analítica ordenada; la historia de todas las actividades humanas en lugar de la historia principalmente política; y la colaboración con otras disciplinas (geografía, economía, lingüística, etc.).

Pero no será hasta 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando este nuevo movimiento historiográfico tomará posesión de la historia oficial francesa; y hasta 1956, cuando Fernand Braudel asuma la dirección efectiva de la revista y el movimiento se convierta en Escuela, difundiendo sus ideas en todas las universidades de Francia y de allí a todo el mundo.

Con Braudel, la historia cambia de objeto porque cambia de temporalidad. Sustituye el tiempo rápido del acontecimiento, por el tiempo largo de los ritmos de la vida material. Muestra bien que la historia no existe sin la mirada del historiador, ya que éste interviene, como en todo saber, en cada etapa de la constitución de la historia.

El Mediterráneo
La obra cumbre del historiador francés es El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II (1949), donde se interesa en el primer lugar por el medio en que viven los hombres de la cuenca mediterránea: montañas y llanuras, mar y ríos, caminos y ciudades.

Braudel estudiaba ese amplio espacio geográfico atendiendo a tres tiempos y niveles distintos: la “larga duración” de la “estructura” (marcos geográfico, límites de productividad); el tiempo “medio” de la “coyuntura” (una curva de precios, una progresión demográfica, el movimiento de salarios) y el tiempo “corto” del “acontecimiento” (la historia événementielle, “evenimencial”).

Esta búsqueda le conducirá a estudiar los intercambios que se realizan entre los puntos de actividad humana del Mediterráneo (Venecia, Milán, Génova o Florencia); a trazar la historia del desarrollo del capitalismo, de los flujos de comunicación y de dinero que genera, y la modificación de la estructura del Estado que determina.

Esa jerarquía de tiempos y planos pretendía a privilegiar el estudio de los dos primeros tiempos: a practicar una “historia estructural” o “coyuntural” y a relegar y menospreciar la “historia episódica” de “individuos y acontecimientos”.

Braudel se inscribe en la línea de historiadores de la Ecole des Annales que propusieron revisar el espacio tiempo de la historia. Junto con La sociedad feudal de Marc Bloch, La religión de Rabelais de Lucien Febvre y El Mahoma y Carlomagno de Henri Pirenne, son todas ellas tentativas de sacar la historia del breve marco del tiempo corto.

Braudel en Lima
Este notable historiador visitó la ciudad de Lima en noviembre de 1953, dictando tres conferencias, las dos primeras realizadas en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, desarrollando temas concernientes a la nueva percepción de la historia frente a otras ciencias, como la geografía y la economía; y una tercera en la Sociedad Peruana de Historia, donde se le rindió un homenaje a su trayectoria, donde desarrolló el tema de los precios XVI y XVII y sobre sus nuevas investigaciones en España.

La presencia de Braudel lo acercó al escenario andino y a San Marcos, en ese entonces esencia indiscutible de la vida cultural de Lima. Su obra repercutiría en las generaciones posteriores, creando una afición por desarrollar la historia del Perú bajo la teoría desarrollada por los Annales.

La importancia de Braudel fue presentar la historia a través de sus tres tiempos: la larga, la mediana y corta duración. Una historia que ahora nos permite ver el desarrollo de la sociedad no como acción de sus gobernantes, sino como la acción de sus todos sus miembros.


Artículo publicado en El Peruano el 26 de octubre del 2002



agencias de viajes
alloggio menorca
apartamentos de menorca
barredoras
coche alquiler menorca
coches alava
equipamiento comercial
ferienwohnung menorca
minorca
regalos corporativos

Leer más...

En Recuerdo de Romano

Víctor Arrambide Cruz

Hace exactamente un año, falleció en París en célebre historiador italiano Ruggiero Romano, profesor de la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, investigador de la economía y el comercio mediterráneo en los siglos XVI al XVIII, de la gran crisis de Europa en el siglo XVII y de los precios del trigo. Fue miembro destacado de la Escuela de los Annales, la corriente que cambió la historiografía mundial en el siglo pasado.

Nacido en Fermo en 1923, Ruggiero Romano se formó la tradición historiográfica nacionalista de Benedetto Croce y Federico Chabod, pasando posteriormente a formarse bajo la tradición francesa de Lucien Febvre, Ernest Labrousse y Fernand Braudel, miembros de la Escuela de los Annales.

Con este último editó la Storia d’Italia (Historia de Italia), publicado la editorial Einaudi en 1972, que trataba de fenómenos de largo plazo, tributó homenaje a Marc Bloch – uno de los fundadores de los Annales- en el título del primer volumen y comprendía un largo ensayo escrito por Braudel. La misma editora publicaría la Enciclopedia Einaudi, que rompió con el canon tradicional de las enciclopedias académicas y se convirtió en una de las obras más apreciadas en los recintos académicos.

Defensor de la predominación del feudalismo en Europa, Romano fue crítico de la teoría totalizadora del marxismo. Para él el marxismo es una gran teoría, una gran gramática de interpretación histórica de un espacio bastante amplio, espacio que abarca el Mediterráneo y Europa del norte pero no estuvo de acuerdo en que se aplicara su esquema a todo el mundo, en todos los siglos, desde el origen del mundo hasta hoy. Contrario a ello propugnó que cada región del mundo construyera su propio modelo para entender su historia.

Su preocupación por América Latina y el Perú
Su interés por estudiar el feudalismo americano para fortalecer ciertas ideas alrededor de situaciones socio-económicas de tipo feudal en Europa, en oposición a la teoría postulada por la mayoría de historiadores afirmando que los orígenes del capitalismo se remontaban en los siglos XI, XII ó XVI, lo llevó en 1956 a estudiar los precios y las monedas en Chile del siglo XVIII, que fueron publicados bajo el título Una economía colonial: Chile en el siglo XVIII (1734-1806), donde demostraba que no había ninguna coincidencia entre el movimiento chileno de los precios y el movimiento europeo.

Una vez ganado el enfrentamiento con la historiografía dominante, pasó a estudiar las economías de países como Argentina, Uruguay, México, Santo Domingo, Venezuela, Panamá, interesándose en el caso peruano comenzando con estudios sobre la coca y las encomiendas coloniales. Estos estudios le permitió a Romano tener una visión generalizada de la economía colonial, plasmada en obras como Cuestiones de historia económica latinoamericana (1966), Los mecanismos de la Conquista Colonial: los conquistadores (1972), Coyunturas opuestas: la crisis del siglo XVII en Europa e Hispanomérica (1993), entre otros.

Artículo publicado en El Peruano el 8 de enero del 2003

Leer más...

Walter Benjamin y la historia de los vencidos

miércoles 18 de abril de 2007

Víctor Arrambide Cruz

Walter Benjamin (1892-1940) es uno de los pensadores más originales e importantes del siglo XX. Filósofo alemán de origen judío, se inclinó por el marxismo bajo la influencia de Ernest Bloch y György Lukács. Fue un abierto crítico de la modernidad, acusando a que en ente tipo de transformaciones existe una violencia oculta que puede borrar el pasado y ser la humanidad la única víctima.

Benjamin, en su Tesis de filosofía de la historia (1940), realiza una crítica revolucionaria de la doctrina del progreso inevitable y de las concepciones conformistas de la historia, identificadas con el campo de los vencedores, pues ellos son los que cambian la percepción cultural del pasado. La toma de conciencia basada en la experiencia es sustituida por la inducción de una construcción artificial o virtual de la realidad.
Para ello se sirven de historiadores que se entregan por una cuota de poder. Los vencedores crean su historia, donde “los vencedores de hoy caminan sobre los cuerpos de los vencidos de hoy” en un cortejo triunfal donde llevan consigo un botín: bienes de cultura. El origen de estos bienes no sólo se debe al esfuerzo de grandes genios, sino también a la servidumbre anónima de su contemporáneo, por ello afirma “un documento de cultura es al mismo tiempo un documento de barbarie”.

En contra de la historia del punto de vista de los vencedores, Benjamin propone estudiar la de los vencidos, la clase dominada, o clase subalterna, como señala Ginzburg. Los vencidos no sólo son aquellos que perdieron una guerra, sino los que son víctimas permanentes de los sistemas de dominación. Hacer la historia de los anónimos. Responder a la pregunta que hizo Brecht: ¿Quién construyó Tebas de las siete puertas? Para él, la clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico.

Para realizar esta historia, que va contra la historia que se conforma con lo ya está establecido, Benjamin propone que el historiador crítico, materialista histórico, debe “pasarle a la historia el cepillo a contrapelo”. Oponerse a la versión oficial de la historia, la de los vencedores. Dicho de otra forma, hacer una tabla rasa del pasado y hacer una nueva historia, como lo propone Jean Chesneaux.

Criticó también al historicismo, que plantea la imagen eterna del pasado, por su carencia de una teoría, y que sólo se limita a la acumulación sucesiva y ordenada de acontecimientos históricos, y que establece simplemente la causalidad entre ellos. A esta versión simplista, propone un “tiempo actual”: un tiempo denso, cruzado por múltiples fuerzas en conflicto, y cargado de diferentes sentidos. Así, el historiador, “dejará de desgranar la sucesión de datos como un rosario entre sus dedos”.

Artículo publicado en El Peruano el 20 de abril del 2007

Leer más...
 
Elegant de BlogMundi