Museo de la Nación. Reclamo ciudadano.

jueves 9 de julio de 2009

Virgilio Freddy Cabanillas

El museo es la institución educacional democrática por excelencia; es el medio más eficaz para vulgarizar las enseñanzas de la historia. Si tenemos conciencia de nuestros deberes para con el destino de la patria, estamos obligados a trabajar empeñosamente en la magna labor de educar al pueblo, despertando el espíritu solidario de grupo, y forjando así la conciencia nacional (Julio C. Tello).

En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los
nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes
gobiernan digan o hagan tonterías (Mario Vargas Llosa).


Han pasado varios meses desde la realización de las importantes cumbres económicas denominadas ALC-UE y APEC. Desde entonces, hemos visitado muchas veces el Museo de la Nación y todavía no podemos ver la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, que durante tantos años ha caracterizado a esta institución. Cierto que hay un valioso programa de exposiciones temporales, pero el vacío que ha dejado la mencionada muestra permanente es enorme.

El Estado tiene una gran deuda con la cultura, ya que nunca construyó la infraestructura adecuada para el museo nacional en la capital del país. El Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Pueblo Libre) posee un local con salas y depósitos vetustos, apropiados para los tiempos heroicos de Tello, pero con muchas limitaciones para una museografía moderna. Los espacios son tan cortos, que culturas tan importantes como Vicús y Recuay se reducen a algunas vitrinas en los pasadizos.
La sala del Formativo es pequeña y estrecha, insuficiente para mostrar -y explicar- los procesos ocurridos en un período tan decisivo. No hay sitio para incorporar los nuevos conocimientos que la Arqueología, la Antropología y la Etnohistoria brindan sobre las sociedades andinas. Esas limitaciones deben ser una tortura permanente para el excelente personal que trabaja en las instalaciones del MNAAHP.

Durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde se elaboró el proyecto de un nuevo local para el Museo de Arqueología y Antropología. Pero los interminables debates de los expertos dificultaron su realización. Al final, llegó el primer gobierno de Alan García y se canceló la construcción. A cambio de eso, el gobierno destinó el local del Banco de la Nación -antes Ministerio de Pesquería- para sede del denominado Museo de la Nación. El local era de horrible arquitectura, pero sus enormes espacios y muros indestructibles brindaban muchas posibilidades para mostrar y proteger el Patrimonio nacional. Mucho debieron sufrir los arquitectos y museógrafos, pero al final el resultado fue interesante. El proyecto de construcción de un local moderno para el museo nacional se había frustrado, pero al menos quedaba el premio consuelo del Museo de la Nación.

Para todos fue una grata impresión visitar el nuevo museo allá por 1990. Amplias salas de exhibición y numerosos recursos museográficos recreaban importantes aspectos de la cultura nacional. Obviamente faltaban muchas cosas, pero se había dado un gran paso.

Recordamos cuatro grandes muestras: Circuito expositivo prehispánico, Continuidad cultural, Historia del vestido peruano y una exposición de arte peruano contemporáneo (150 pintores y 50 escultores). Las dos primeras quedaron como exhibiciones permanentes y las otras dos fueron reemplazadas. Posteriormente se implementó una muestra permanente para niños.

Los amplios espacios del nuevo museo permitieron la realización de notables muestras internacionales, como por ejemplo: Imágenes de la India, Imágenes de Filipinas y China, 5000 años de civilización.

Sin duda la muestra sobre el Antiguo Perú era la más visitada por el público. Además de las piezas exhibidas, todos extrañamos las maquetas y dioramas: la aldea de La Paloma, la galería del Lanzón Monolítico, los relieves policromados de Moxeque, el farallón de Poro Poro, los geoglifos de Nasca, la tumba del Señor de Sipán, los murales policromados del Horizonte Medio, la reconstrucción de una tumba Chancay, las espectaculares maquetas del Cusco incaico y de Machupicchu, etc. Arte en el Antiguo Perú -un libro publicado en 1994- es el testimonio de la gran exposición que hoy extrañamos.

Por supuesto que la adaptación del edificio a museo trajo dificultades. Siempre hubo problemas para orientarse en el enorme local. Muchos visitantes recorrían todo el período pre-inca, pero al terminar con el Intermedio Tardío (Reinos y Señoríos) no se daban cuenta que era necesario continuar por un puente hacia la Sala Inca; bastante confundidos regresaban sobre sus pasos y volvían al primer piso a pie, en un alucinante recorrido al revés. Otros jamás descubrían la entrada a la gran exposición de arte tradicional y popular (Continuidad cultural). Un serio problema de señalizaciones. Por otro lado, esta sensación de rutas confusas y elementos desarticulados era fiel reflejo de nuestra realidad; hasta en eso el museo hacía honor a su nombre.

Recordamos también algunas remodelaciones o reestructuraciones desafortunadas. Nos referimos a la que se hizo en la Sala Inca. La exhibición no era perfecta -nada lo es-, pero la remodelación fue más bien un atentado. Se achicó el espacio, el “diálogo” entre los elementos museográficos se empobreció, una sensación de desorden invadió a la muestra. Incluso retiraron la excelente maqueta de Machupicchu. Sólo en el Perú se puede hacer una intervención para malograr lo que es aceptable. Cambios para retroceder.

Pero lo peor ha ocurrido recientemente. Hay rumores que deberían ser aclarados. En el ambiente de los museos se comenta que la exposición permanente fue desarmada para utilizar los espacios en las cumbres. Y esa es la sensación que uno tiene al mirar la zona donde estaban los orígenes de la cultura andina, el Arcaico y el Formativo. Nadie niega la trascendencia de dichos eventos, pero sólo un país bárbaro desarmaría la principal muestra permanente de su museo nacional para realizar actividades ajenas al museo. No nos imaginamos una situación similar en ningún país latinoamericano. Desafortunadamente, en nuestro país hay autoridades capaces de eso. Hace poco un ministro dijo que el Perú no necesita museos. El señor demostró su indigencia intelectual pero aún sigue de ministro.

La ausencia de la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, no ha podido ser llenada por las muestras denominadas Tradición y diversidad en el arte peruano y Unidad en la diversidad: Aproximaciones temáticas a la historia peruana. En ambos casos se trata de piezas excepcionales, pero sin un acompañamiento adecuado de recursos museográficos. La mayor parte de los bienes exhibidos ni siquiera tiene pie de objeto. Dos muestras insuficientes y desconcertantes para los que sabemos lo que era el Museo de la Nación. Hay que agregar que actualmente tampoco hay acceso a la Sala de los Tesoros (bóveda).

Los amplios espacios de esta institución han sido una esperanza para el público visitante de museos. Todos sabemos que las investigaciones arqueológicas del futuro obligarán a ampliar los contenidos del Antiguo Perú. Además, en algún momento se tendrá que hacer salas permanentes dedicadas a los períodos virreinal y republicano. Y por supuesto, hay que ir preparando áreas dedicadas a las sociedades amazónicas. Ahora más que nunca.

Ya sabemos que el MNAAHP no tiene posibilidades de ampliación. Por eso reclamamos que los espacios del Museo de la Nación sean principalmente para las áreas de exhibición, depósitos e investigación. Hay la sensación de que en los últimos años han aumentado las áreas de oficinas. Nosotros reclamamos que los primeros pisos deben estar reservados para las actuales y futuras exposiciones. No se puede castigar al público condenándolo a subir por los ascensores a los pisos superiores, por eso es necesario enviar las oficinas a los pisos altos. Por ejemplo, cuando se construya el Museo de la Memoria culminará la muestra Yuyanapaq que se encuentra en el sexto piso. Ahí se puede crear espacios para oficinas, pero por favor reserven los pisos bajos para salas de exposición.

A propósito, las autoridades trasladaron al museo algunas áreas del Ministerio de Educación. Esto ya es el colmo, una prueba palpable de que los políticos no tienen ningún respeto por la cultura. Esperamos que los intelectuales y científicos del Museo de la Nación hagan escuchar su voz de protesta ante esta invasión; un trabajador del Patrimonio del país no puede ser comparsa de políticos jumentos.
Una perla más sobre la intromisión política que afecta -en vez de proteger- a los bienes culturales. Recordemos que hace poco se exhibieron en Palacio de Gobierno quince mantos paracas recientemente restaurados. Lo escandaloso era que varios de los textiles estaban ubicados al lado de las ventanas. Las delgadas cortinas blancas no impedían a la luz solar descargar sus efectos nocivos sobre los mantos. El desatino fue resuelto varios días después de la inauguración. ¿A quién se le ocurrió llevar los mantos a Palacio sin tomar las precauciones necesarias? ¿El responsable ha sido sancionado?

Pensando en exposiciones futuras queremos comentar un asunto que nos parece pertinente. En Lima hay obras maestras de la historia del arte peruano que se encuentran inexplicablemente lejos del alcance del público. Piezas que ningún país mantendría guardadas, por el contrario las mostraría con orgullo a propios y extraños. Por ejemplo, el MNAAHP posee un tumi de la cultura Lambayeque que se salvó del robo de 1981. Creemos que es el tumi más importante -después del que fue destruido a consecuencia del mencionado atentado- y sin embargo permanece guardado bajo estrictas medidas de seguridad. Sugerimos llevarlo al Museo de la Nación, no faltará alguna empresa que quiera donar una vitrina blindada para una pieza símbolo del Perú.

Otro caso es el famoso pelícano de plata del Convento de Nuestra Señora del Prado. Esta joya máxima de la metalurgia virreinal debe ser el centro de una futura sala dedicada a ese período en el Museo de la Nación. Hoy permanece segura en la bóveda de un banco, pero es urgente exhibirla en el museo. Lo mismo pasa con la escultura de Baltazar Gavilán, el Arquero de la muerte. Hoy se conserva en el convento de San Agustín, pero un día deberá disparar sus saetas contra la vanidad humana en el Museo de la Nación.

Lo mismo se puede decir de la serie de santos fundadores de órdenes religiosas del taller de Zurbarán. Todos sabemos que está temerariamente guardada en el convento de la Buena Muerte, en Barrios Altos. Estamos seguros que si mañana asaltan la casa de los venerables padres camilos, se perderán estos buenos ejemplares de la pintura barroca y nos vamos a lamentar inútilmente. Sin duda estarán más seguros en el Museo de la Nación. Debemos estar locos los peruanos para tener guardadas estas maravillas. Confiamos en que las Agustinas Hijas del Santísimo Salvador, los padres agustinos y los padres camilos prestarán con agrado sus bienes, sabiendo que van a un lugar donde se les brindará seguridad y conservación.

Hay que agregar que algunas instituciones estatales pueden derivar piezas importantes al Museo de la Nación. En Palacio de Gobierno hay obras de diversos artistas peruanos, al menos una parte podría ir al museo, donde tendría mayor utilidad. Una pintura notable de Francisco Laso, La Justicia pertenece a la Corte Suprema, también tendría que ir al museo. Habría que bucear en otras instituciones públicas y trasladar los bienes culturales a los museos correspondientes.
Por su parte, la Municipalidad de Lima posee una de las más completas colecciones de pintura peruana (siglos XIX y XX). Una parte de este acervo se muestra en su pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que felicitamos. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas absurdamente en oficinas casi inaccesibles. La verdad es que el municipio podría tener un interesante museo de arte o en todo caso, debería prestar piezas al Museo de la Nación. De esta manera las ponemos al alcance de todos y vamos enriqueciendo las muestras permanentes que debe tener un museo nacional. Creemos que el criterio es llevar las cosas al lugar más apropiado: donde estén más seguras, donde sean más útiles y donde la gente las pueda ver.

En ese sentido, hace poco vimos en Palacio de Gobierno una pequeña escultura de E. Vaumetti, La cuadriga caída. En realidad pasa desapercibida. Más conveniente sería enviarla al Museo de Arte Italiano. Además, tenemos entendido que en Palacio hay algunas pinturas de autores italianos, ¿no sería mejor el traslado al museo mencionado? Pongamos cada cosa en su lugar.

Otro caso especial -con el riesgo de salirnos un poco del tema- es la colección de réplicas de esculturas clásicas de la Escuela de Bellas Artes. Se trata de una donación de Rafael Larco: obras griegas, romanas y renacentistas (1935). Este valioso acervo ha corrido la misma suerte de la deteriorada Escuela de Bellas Artes. Las esculturas están rasguñadas, pintarrajeadas y en algunos casos mutiladas; por ejemplo, uno de los hijos de Laocoonte ha perdido la cabeza. La ubicación de las estatuas entre las galerías y bajo los arcos de los claustros, no permite apreciarlas, además que las expone constantemente a daños. Creemos que luego de restaurar el conjunto hay que replantear su ubicación. Tal vez el Estado debería comprar alguna de las casonas del Centro Histórico y luego de recuperarla entregarla a la Escuela de Bellas Artes para que funcione ahí un museo de escultura clásica. O en todo caso, hacer una exposición permanente en el Museo de la Nación, así aprovechamos sus grandes espacios antes que se sigan llenando de oficinas.

Una vez más insistimos, hay que preservar los espacios del museo para el futuro. Hay importantes colecciones privadas que en algún momento podrían pasar al Estado. Necesitamos museos públicos prestigiosos, para que los coleccionistas se animen a legar sus tesoros en manos del Estado. Es necesario evitar la dispersión de las colecciones, como tantas veces ha ocurrido. Por ejemplo, se supone que las autoridades ya han previsto el lugar que acogerá a la colección Poli, cuando el polémico dueño pase a mejor vida. Esas piezas tienen que ser rescatadas, tarde o temprano. Sin duda, el Museo de la Nación será el lugar apropiado.

Otro aspecto que debemos anotar es la presencia del museo en Internet. Es una vergüenza que el Museo de la Nación no tenga su propio espacio en la Web. Cierto que hay información en la página del INC (
http://inc.perucultural.org.pe/), pero no es suficiente. Todo museo que se respete aprovecha al máximo este recurso moderno, basta ver las experiencias realizadas por el Museo Chileno de Arte Precolombino (http://www.precolombino.cl/), el Museo del Oro del Banco de la República de Colombia (http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm), el Museo del Templo Mayor (http://www.templomayor.inah.gob.mx/), el Museo Nacional de Antropología de México (http://www.mna.inah.gob.mx/), o el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil (http://www.museomaac.com/). Incluso la pequeña información que brinda la página del INC es antigua. Ahí se lee que el museo tiene una exposición permanente con el siguiente recorrido:
SALA 1: De la recolección a la agricultura.
SALA 2: Los orígenes de la Civilización Andina.
SALA 3: Los Desarrollos Regionales.
SALA 4: Interacción Multirregional.
SALA 5: Reinos y Señoríos.
SALA 6: El Tahuantinsuyo.

Esta información nos brinda una esperanza, sólo puede significar que piensan reponer la muestra permanente. En ese caso, es necesario indicar que el museo está pasando por procesos de remodelación, no es justo que un visitante lea una cosa en Internet y llegue al museo para decepcionarse. El público merece respeto.

La tarea urgente es presentar exposiciones permanentes que expliquen el derrotero de la cultura nacional en todas sus vertientes. Claro que el Antiguo Perú debe tener un lugar especial, no porque sea continuar con la “tendencia perniciosa de mostrar al Perú como un gran complejo arqueológico” que “difícilmente puede representar al Perú como Nación”, -así se expresó alguna vez un funcionario del museo-, sino porque ese es el acervo más importante que posee dicha institución. Entender la Cultura Andina en su etapa de autonomía es la base para la comprensión de lo que pasó después y lo que somos hoy.

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AUSENCIA. Enrique Congrains

miércoles 8 de julio de 2009

Enrique Congrains Martín, uno de los más reveladores escritores del realismo urbano de la generación del 50, falleció el lunes en Cochabamba, Bolivia, a los 77 años. Según informó ayer su hijo Alfredo Congrains, el novelista presentó el domingo problemas respiratorios y fue internado de emergencia en un hospital de la ciudad andina. Su salud se resintió a eso de la 1 p.m., y le sobrevino un paro cardíaco.

Conocido por su carácter complejo y extravagante, el autor de una novela tan cruda como “No una, sino muchas muertes” y de cuentos tan conmovedores como “El niño de junto al cielo”, Congrains Martín (Lima, 1932), desapareció del medio literario local para emprender fuera del país proyectos editoriales ajenos a la literatura.

En declaraciones a la agencia Andina, el escritor chinchano Antonio Gálvez Ronceros lamentó el deceso de su colega y aseguró que el desaparecido narrador “marcó un hito en la literatura peruana”. Recordó que Congrains llamó la atención de los lectores desde su primer libro, “Lima, hora cero” por la fuerza de su prosa.

Los temas de sus primeros libros abordaron la pobreza, la violencia y la promiscuidad de los entornos urbano-marginales. Su novela “No una, sino muchas muertes” fue llevada al cine por Francisco Lombardi con el título de “Maruja en el infierno”, cinta que se convirtió en uno de los primeros éxitos del cine peruano a inicio de los años ochenta.

Tras décadas sin publicar ficción, el escritor limeño sorprendió a sus lectores al regresar al país el año pasado para presentar las novelas “El narrador de historias”, ubicada temporalmente en la Lima del 2075, y “999 palabras para el planeta Tierra”, curiosas incursiones en un género inédito para su trayectoria: la ciencia ficción.

Fuente: El Comercio, miércoles 8 de julio del 2009

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Propuesta de Plenaria Regional en Arequipa

martes 30 de junio de 2009

En el blog de AHIRSA se ha publicado el día de ayer su propuesta pobre la Ley de Creación del Colegio Profesional de Historiadores del Perú. (esta bien propuesta de la Plenaria Regional)

El proyecto no dista mucho de la propuesta inicial del AHIRSA y del dictamen aprobado en el Congreso hace unos meses. A raíz de la protesta enérgica de historiadores peruanos como peruanistas se ha "ampliado" la base de los que podrían ser considerados historiadores, sin embargo siempre limitados a un papel (a pesar de que hay un ítem que señala "y/o acrediten méritos suficientes").

No deseo hacer una crítica detallada de la propuesta, sólo señalaré que en la primera disposición transitoria (un poco ambigua por cierto), se señala que 1/3 de la comisión transitoria, es de decir de nuestro futuro colegio, dependerá del Centro de Altos Estudios Nacionales...que tienen que ver los militares con nuestro Colegio????...........regresamos a los 70's

Señores del AHIRSA??? le dan más importancia al CAEN que a la Academia Nacional de Historia????

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La tumba de Alberto Flores Galindo II

domingo 28 de junio de 2009

Como recordarán los lectores, en el mes de mayo publiqué una nota sobre el estado en el que se encontraba la tumba de Alberto Flores Galindo, en el Cementerio de Surquillo. En él hice un llamado a aquellas personas amigas a hacer algo por el estado de su tumba. Hoy, Jorge Valdez me ha dado la feliz noticia de que mi pedido tuvo eco. Acá les envío el link para que revisen la nota publicada en el blog La Bitácora de Hobsbawm.
Concuerdo con la idea de Jorge de Hacerle un homenaje. El pasado 28 de mayo hubiera cumplido 60 años.

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Ciudad Sagrada de Caral es declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad

Por Ernesto Carlín
Lima, jun. 28 (ANDINA).- La Unesco declaró hoy a la Ciudad Sagrada de Caral como Patrimonio Cultural de la Humanidad, informó la arqueóloga chalaca Ruth Shady Solis, principal investigadora de la urbe más antigua de América.
Este nombramiento se produjo durante la sesión número 33 del Comité de Patrimonio Mundial realizada esta semana en la ciudad española de Sevilla.

En esta se decidió incluir en la lista de patrimonio mundial de Unesco a este complejo arqueológico ubicado en el distrito de Supe, al norte de Lima.

En declaraciones a la Agencia Andina, la doctora Shady recordó emocionada que este reconocimiento se ha dado en la primera ocasión que el sitio prehispánico ha sido postulado.

Según informó, el nombramiento de Caral como Patrimonio de la Humanidad se dio luego que el el Comité del Patrimonio Mundial aplicara estrictos criterios de evaluación y reconociera el valor universal y excepcional de la Ciudad Sagrada de Caral.

Añadió que es una confirmación que Caral es muestra de la civilización más antigua de América que floreció entre los años 3000 y 1800 a.C.

La decisión del Comité de Patrimonio Mundial se ha basado en el informe técnico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

Además, la decisión del Comité ha señalado que en la Ciudad Sagrada de Caral se cumplen los principios de integridad y autenticidad en la conservación de monumentos y que el sistema de gestión implementado es adecuado.

Asimismo, recomienda al Estado peruano, como Estado parte, que continúe o incremente su apoyo económico a las actividades de investigación y conservación.

Finalmente, resaltó la importancia del patrimonio cultural del Perú, pues, además, de poseer sitios tan destacados como Machu Picchu, tienen, asimismo, a la impresionante civilización Caral.

Con la inclusión de la Ciudad Sagrada de Caral (5000-4000 antes del presente) en la Lista de Patrimonio Mundial ya suman 11 los sitios peruanos inscritos en ella.

La doctora Shady advirtió que, luego de esta declaración, no se debe convertir los alrededores de Caral en otro Aguas Calientes que pone en peligro categoría de patrimonio de la humanidad de Machu Picchu.

“El paisaje cultural y natural debe conservarse”, agregó la especialista añadiendo que sino se pondría en peligro el prestigio del país.

Solicitó a los gobiernos regional, provincial y local someter el valle a un plan de acondicionamiento territorial para un óptimo uso del lugar.

Por otro lado agregó que el área que se ha declarado patrimonio de la humanidad es de 66 hectáreas que comprende la ciudad sagrada y el paisaje circundante, lo que es más extenso que varias ciudades de Mesopotamia de similar antigüedad.

Señaló que se podrá agregar más adelante otros sitios arqueológicos cercanos de la misma civilización como Áspero, Vichama o Chupacigarros conforme se pongan en valor.

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Plenaria Nacional del AHIRSA

viernes 26 de junio de 2009

Hoy según un anterior comunicado de nuestros amigos del AHIRSA, se realizará en la ciudad de Arequipa la "Plenaria Nacional" donde se debatirá???? sobre el proyecto de Ley que crearía un Colegio Profesional de Historiadores del Perú. Estaremos atento al blog del AHIRSA para poder enterarnos de las decisiones que hayan tomado en dicha Asamblea, que dista mucho de ser representativa.

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Presentación. "El dolor americano. Literatura y periodismo de Gamaliel Churata"

lunes 15 de junio de 2009


A todos los amigos y comunidad académica se les hace la invitacion a participar de la presentación de una nueva publicacion del Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos:

“EL DOLOR AMERICANO. LITERATURA Y PERIODISMO EN GAMALIEL CHURATA”
de Guissela Gonzales Fernández

"El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata", es el producto de una investigación minuciosa y de una paciente sistematización de textos desconocidos o muy poco difundidos del escritor de origen puneño Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda, 1897-1969).

El texto, que recopila artículos de Gamaliel Churata publicados en diversos diarios y revistas bolivianos y peruanos, constituye el rescate académico de este escritor que durante tanto tiempo fue ignorado por la crítica oficial.


Los comentarios estarán a cargo de:
Ladislao Landa (antropologo UNMSM)
Dorián Espezua ( docente de literatura y escritor UNMSM)
Hildebrando Pérez (catedrático y poeta UNMSM)


La presentación se desarrollará el próximo viernes 19 de junio a las 8:00 p.m. en el Centro Cultural España (Natalio Sánchez 181 Santa Beatriz.

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La lucha de los pueblos amazónicos: Una lucha de primera clase

miércoles 10 de junio de 2009

Emil Beraún

El pasado viernes 05 de junio en horas de la madrugada el gobierno inició una ofensiva con el motivo de despejar una vía tomada por más de 50 días por parte de nativos y pobladores de Bagua. El motivo del bloqueo, la lucha por la derogatoria del pernicioso decreto 1090 con el cual se recorta la definición del patrimonio forestal dejando fuera de protección unos 45 millones de hectáreas con capacidad forestal, es decir más del 60 por ciento de los bosques. Mediante el presente decreto se busca otorgar concesiones privadas de los recursos forestales de hasta 40 años en extensiones de hasta 40 mil hectáreas, autorizándose el cambio de uso original de tierras.
El presente decreto implica no sólo un daño a los bosques selváticos, sino también a la forma de vida de sus habitantes mediante la privatización de la selva y su venta al mejor postor, sin importar alterar la forma de vida de quienes allí habitan, bajo el pretexto del acercamiento al progreso y mejoras tecnológicas.

La postura oficialista de rematar al martillo la selva pasando por encima de voluntades y formas de vida tiene como antecedentes discursivos el 28 de octubre de 2007 cuando el inefable presidente inició sus escritos referidos sobre “El perro del hortelano”, donde dejaba entrever la política estatal orientada a explotar tierras amazónicas que bajo una “creencia mítica descabellada” no pueden tocarse por representar objetos sagrados y de organización comunal, así los pobladores no solo no la trabajan sino que además no permiten que puedan ser aprovechadas, imposibilitando sean vendidas y traigan progreso y beneficios a todos los peruanos. El nativo queda así presentado como aquel ser malo que no come ni deja comer, donde el estado en búsqueda de modernidad atrae la propiedad privada, la cual es la única forma de poder salir adelante, sin importar costo alguno. Estos planteamientos de inserción al mercado no son novedosos cuando de indígenas se trata, ya que históricamente cuando la represión producto de la invasión hispana alcanzó el ande peruano fueron utilizados como mano de obra explotada, así mismo la selva sólo se hizo efectivamente presente en el mapa peruano cuando urgió mano de obra servil en el boom cauchero a fines del siglo XIX.



Las contradicciones apreciables hoy en día en cuanto al trato con los peruanos amazónicos no son sino el más puro reflejo de la organización social, política y económica persistente desde tiempo colonial, donde “los vencidos” quedaron relegados, marginados y siendo condenados a la más cruda exclusión, siendo sólo recordados cuando de ellos era posible conseguir algún provecho. Galeano escribía hace unos días como la economía neoliberal arrasa todo lo que toca, pudiéndose apreciar esto en quienes eran los países más ricos antes de la llegada del hombre occidental, y quienes son ahora los más pobres. Perú, México y Bolivia expoliados hasta más no poder pasaron a ser parte de una pobreza luego de un saqueo constante y abusivo. Dentro del Perú, el neoliberalismo avanza despiadadamente sin importar a quién o que tenga que destruir, así luego de contaminar y extraer recursos en la sierra peruana, sus miradas se orientan hacia la amazonía, queriendo imponerse a como de lugar, y sin importar la vida de sus habitantes y el respeto de sus creencias.

Sin embargo, la política gubernamental no esperaba encontrarse con tanta resistencia, y es que para seguir la línea de quién no comprende nada ni le importa hacerlo, la mentalidad de las comunidades se ubica de forma diametralmente opuesta a la lógica del mercado, donde el progreso significa seguir manteniendo esa relación armónica con su entorno mientras se sigue protegiendo a la tierra que les da sustento y soporte, por esto las sentencias vertidas por ellos mismos de defenderla hasta con sus vidas si fuese necesario. Este pensamiento tan ajeno y tan “falto de comprensión” no es rentable para el estado, debido a esto y de seguro a no pocos acuerdos previos bajo la mesa, se consideraba necesario a como de lugar desalojarlos de las vías y de sus ideales, sin importar los costos.

Y los costos fueron muy altos, la represión vertida en desalojar la carretera, así como la represión en otros puntos donde se efectuaron choques con la policía tuvieron como consecuencia 23 muertes policiales y un número hasta ahora indeterminado de civiles, los cuales denuncian haber sido testigos de cómo la policía mataba y arrojaba cadáveres al río marañón en bolsas negras para evitar sea apreciado su contenido. Así mismo es de lamentar como la cantidad ofrecida por el oficialismo de menos de 10 nativos muertos es una quimera frente a lo sucedido realmente, si tomamos sobre todo en cuenta que de los más de 3 mil nativos que salieron de sus comunidades a protestar por sus tierras, sólo han retornado mil hasta el día de hoy.
Así el gobierno mostrando toda su faz represiva muestra cantidades que hicieran parecer a los nativos como los agresores, asesinos y violentistas por naturaleza, empezando a gastar cuantiosas sumas de dinero en propaganda para intentar justificar la violencia material, mientras esconden la constante e incansable violencia estructural contra dichas poblaciones. No contentos con esto, suelen recurrir al viejo y gastado argumento del complot extranjero, queriendo restarse méritos en sus propias estupideces y no asumiendo culpa alguna. No olvidemos lo dicho por García meses atrás, cuando afirmaba orgullosamente lo bien que marchaba su gobierno, no siendo aplaudido como mereciera debido al carácter parco de las poblaciones andinas, las cuales de forma innata manifestaban siempre un comportamiento quejoso. Interesante forma de sacudirse culpa y no darse cuenta que los reclamos provienen de gente cansada de las mismas políticas repetitivas que favorecen sólo a los más privilegiados.

Para ponerle más irracionalidad al discurso el gobierno califica como inapropiada la protesta, negando el uso de la violencia en sí. La protesta es algo válido y se manifiesta en medida necesaria acorde con la propia represión recibida, en este caso ya se acabó el tiempo de esperar pacientemente, la dignidad y la auténtica libertad se consiguen luchando y el estado no las brinda complacientemente. El estado propugna una paz, pero una tranquilidad donde quedan impunes sus atropellos e injusticias, y es aquí donde las protestas se legitiman, ejemplifican y se convierten en históricas, sobre todo cuando son auténticas, y se pisotean los derechos.

La protesta amazónica soportaba su legitimidad en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas o tribales, por la cual se establece que los pueblos indígenas tienen derecho a ser consultados cuando en sus tierras, o en el ámbito de influencia de las mismas, se planee la realización de proyectos relacionados con ordenamiento territorial, actividades extractivas u obras de infraestructura. Este documento fue ratificado en el Perú en 1993 mediante Resolución Legislativa Número 26253, sin embargo, saltando sobre el congreso y las propias comunidades el estado quiso arbitrariamente imponer una serie de decretos bajo el amparo de estar vinculados con el TLC con los Estados Unidos.



Como ejemplo de esto, el 19 de mayo de 2008 se aprobó el decreto legislativo número 1015 por el cual se buscaba modificar el número de votantes requeridos para disponer del territorio comunal, sin embargo ante la critica a la cual fue sometida dicha norma fue modificada el 28 de junio de 2008 por otro decreto, ahora el número 1073 que a pesar de todo manifiesta también una preocupante flexibilización en la disposición del territorio comunal. Todo esto demuestra la intención clara de no consultar debido al extremo afán de privatizar a como dé lugar, a pesar que el artículo 15 del referido convenio 169 indica que de ser contraria la decisión de la población indígena frente a cualquier proyecto a realizar este no tiene carácter vinculante, es decir el estado podría a pesar de ser el resultado de la consulta negativa, ejecutar el proyecto, previo acuerdo sobre la indemnizaciones frente a la población. Lo cierto es que lo mínimo necesario si el gobierno quisiese participar de un diálogo previo a una consulta sería considerar horizontalmente a las poblaciones amazónicas, pero eso resulta casi utópico si tenemos en cuenta la eterna consideración política hacia ellos, sobre todo si se producen declaraciones que demuestran una estancia perenne en babia como ciudadano distinguido al afirmar que pertenecen a los ciudadanos de segunda clase.

Otro aspecto digno de consideración es el referido a la viabilidad de los proyectos. En teoría debiera primero establecerse un diálogo con las poblaciones, y luego analizar la posible aplicación de un proyecto, que por ejemplo hubiera sido inviable en este caso, comprendiendo las urgencias nativas. Sin embargo la práctica demuestra que con los proyectos en los bolsillos y la boca sucia, se intenta luego obligar al sometimiento a las poblaciones, las cuales no pierden sólo un pedazo de tierra, sino que también pierden la vida ligada a ella. El gobierno así mismo argumenta que el subsuelo es suyo y que puede manipularlo como quiera, y bueno es cierto, pero siempre y cuando obtenga el permiso de las comunidades. Todo argumento que intente imponerse arbitrariamente cae sobre saco roto y merecerá la misma respuesta por parte de la población.

Lo cierto es que se perdieron muchas vidas por intransigencia del estado, por culpa de su prepotencia y su incapacidad de diálogo. ¿Qué podemos sin embargo aprender de todo esto?, y ¿cuál es la lección?



El gobierno se muestra despótico y genocida debido a que sabe que no hay una fuerza consistente que pueda hacerle frente; con una oposición desarticulada, con una izquierda viendo conveniencias particulares, y con la población que en gran parte sigue creyendo a los serranos y selváticos como gente de otro mundo y que vive en un horizonte que no merece nuestra atención. Este acontecimiento nos debe posibilitar reflexionar sobre nuestro pasado, nuestros conflictos, nuestros complejos, y sobre nuestro problemático presente. Nos debe permitir reflexionar sobre la necesidad de un frente social que saque la cara por el pueblo, teniendo al propio pueblo como abanderado, y sobre todo debe acercarnos al análisis de lo que significa ser peruano, no sólo perteneciendo a un territorio específico, sino a quién comparte proyectos e intereses comunes, así sentiremos que la lucha de los pueblos Wampis y Awajun, y de todos los pueblos en general son nuestros también, que su resistencia y su lucha, son nuestras, y que sus logros también son parte nuestra. Hay muchos problemas por analizar y resolver, y son estos lamentables acontecimientos que nos permiten acercarnos a ellos. Los pueblos deben estar de pie y defendiendo sus derechos frente al terrorismo estatal materializado en una política neoliberal, a la cual no le importa las vidas a sortear. Se hace urgente la conformación de una izquierda orgánica, fuerte y que viabilice los reclamos y anhelos de la población, sobre todo en contextos como el presente donde el gobierno ha perdido legitimidad, y se ha marcado un hito en la lucha de los pueblos indígenas, donde reclamarán por sus tierras, sus derechos, y darán su vida en defensa de su vida misma, en donde haciendo historia los oprimidos la subviertan y la hagan suya.

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